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Opinión

El enorme desafío de los atractivos y productos turísticos basados en naturaleza del Paraguay

Alberto Yanosky.

Alberto Yanosky.

Si bien es cierto que Paraguay cuenta con muchísimos atractivos para el turismo, también es cierto, como varias veces autoridades del turismo me lo han señalado, que los productos turísticos basados en estos atractivos no existen o están poco desarrollados. Y es verdad, uno mira las diferentes guías sobre lugares para visitar que tengan características naturales resaltantes, y uno queda fascinado. Ahora, llegar al lugar es toda una historia diferente. Y también es cierto que existe un segmento de la población, bastante escaso, que no requiere de muchos lujos y comodidades para disfrutar de la naturaleza, quizás porque muchos de estos “bichos raros” somo “luego” profesionales del área. Ahora, si queremos sumar más gente a nuestra amor y compromiso con la naturaleza, tenemos que facilitar un poco las cosas, y no son tan complejas: buenos accesos, hospedajes dignos, higiene, facilidad, inclusividad y, además, involucrar a los locales, a aquellos de quien o quienes depende la conservación y uso sustentable del atractivo.

Nuestros visitantes, en particular los extranjeros, se quedan sorprendidos con la belleza natural en proceso de degradación o ya degradada, como que nosotros, los locales, no valoramos lo que tenemos. Y quizás sea eso, se nos presenta allí, y se nos ofrece en abundancia, con un cierto sentido de impertinencia (por el no pertenecer), como que es de todos y no es de nadie. Quizás lo que más impacta es la basura, la cantidad de materiales difíciles de degradar en el corto plazo, que ensucian y entristecen el paisaje. Otro aspecto que afecta la vista es la contaminación visual y sonora. Lugares naturales contaminados con música muy fuerte, y con una cantidad de cables, carteles y otros elementos que solo contribuyen con la polución también de ese paisaje. Otro aspecto a considerar es que ciertas fisonomías geológicas, como cursos de agua, serranías, paredones, cascadas, humedales, bosques, pastizales, pueden estar en manos privadas o contenidos dentro de ciertos límites privados, pero deberían poder ser disfrutados por toda la ciudadanía. Para ello, la Constitución hace referencia a estos bienes naturales públicos.

Parte de los atractivos en manos privadas aún distan mucho de llegar a ser productos turísticos, por lo que se requiere un apoyo importante en capacitación, entrenamiento y asistencia técnica con las condiciones crediticias para hacer frente a las oportunidades de negocio que existen en estos lugares. Este tipo de inversiones deben ser promovidas por las autoridades del gobierno central y más aún propiciadas y facilitadas por las autoridades locales. Existe una marcada falta de visión sobre el potencial que tienen estos sitios y cada unidad política nacional (municipio, departamento) debería tener relevados los atractivos turísticos y los productos turísticos, y ver esa brecha para poder contribuir al desarrollo local que deberá estar acompañado por una debida planificación y ordenamiento.

Sugiero tratar de visitar aquellos lugares que hoy cuentan con la infraestructura básica para recibir gente, que te den la seguridad necesaria y los requisitos mínimos (como buenos baños) y, en la medida que podamos ir incrementando las visitas, seguramente estaremos “empujando” a un desarrollo más armónico. Creo que puede ser un compromiso de cada uno de los que habitamos este país. Que la gente local sepa que su ambiente se valora, que recibe compromisos para su desarrollo. No basta con dar ideas: hay que involucrarse, y ese podría ser el mejor legado que podemos dejarles a estos ambientes naturales o cuasi naturales para disfrute y regocijo de nuestra generación y de las venideras.

El mundo habla hoy de buscar soluciones basadas en la naturaleza, o de hacer los mayores esfuerzos por adaptarnos a los cambios climáticos globales basados en nuestros ecosistemas. Paraguay tiene esa base natural aún en un estado que puede mantener características prístinas, y lo que está degradado, puede ser restaurado. Con una ciudadanía rica en culturas y tradiciones ancestrales, y comunidades originarias, tenemos todo para hacer una gran contribución y mostrar cómo la naturaleza es parte de nuestra economía nacional, con una visión de largo plazo e incorporando así lo natural a las cuentas nacionales. Trabajando en este sentido estaremos demostrando cómo el Paraguay contribuye al cumplimiento de los (nuestros) Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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