Connect with us

Opinión

¡Que los ladrones y corruptos vayan a parar con sus huesos a la cárcel!

Definitivamente el 2021 fue un año fatídico, cargado de falsas promesas, de estadísticas que no reflejaban la realidad; me estoy refiriendo la pandemia que aniquiló ilusiones, destrozó proyectos personales, separó familias y puso en vela a todo el precario sistema de salud del país. Conste que se ha previsto con mucha antelación y se han liberado los fondos necesarios para que la población no sintiera los efectos directos de la pandemia. Eso no ocurrió, aún tengo en la retina el videíto para fabricar tapabocas de una remera vieja, el autor de ese video era el héroe de la pandemia en la primera fase, el Dr. Mazzoleni, ahora, convertido en villano, y actualmente agazapado y escondido, vaya a saber dónde.

El sistema educativo estuvo totalmente parado, se evidenció más que nunca la precariedad del desvencijado sistema educativo del país. Maestros que apenas podían teclear tuvieron que aprender, de la noche a la mañana, a desarrollar sus clases en forma virtual, pero eso solo se reducía a algunos videíllos, envío de tareas vía WhatsApp y otros medios que apenas se disponían. El MEC hizo lo que pudo, pero fue sobrepasado por este fenómeno mundial. Un país rico, con tres hidroeléctricas, tuvo que soportar la precariedad y la falta de estrategias de contención ante la pandemia.

En el sector económico los emprenderos fueron los más golpeados, no pudiendo pagar sus deudas al no poder activar en su rubro. Algunos, quizás, han recibido alguna ayuda estatal, pero creo que fue solo a nivel de buenas intenciones.

El IPS por lo menos liberó fondos para subsidiar a los trabajadores. Aparecieron programas Pytyvõ y Ñangareko con unos míseros guaraníes para paliar la magra situación a la que el pueblo de a pie se estaba enfrentando.

En el sector político aparecieron los famosos abrazos, creación de nuevos intentos de conciliación de fuerzas, tales como “cicatriz” y “concordia” de la ANR. Estos intentos de reflejar una unión entre acólitos del mismo partido solo fueron distractores para que el pueblo hambreado pudiera tener una sensación de unidad y de paz. En la oposición fue la misma cantinela de siempre: desorden, denuncias de malversación de fondos y otros vaivenes de la política criolla paraguaya.

La lista de los efectos negativos que nos dejó el 2021 es interminable e inimaginable para un pueblo pequeño. Con fuerza y estoicismo increíbles, este pueblo supo salir airoso de ese fatídico ciclo, con un precario acompañamiento del gobierno y un Estado ausente ante los embates de la pandemia que, si se hubieran hecho bien las tareas, no hubiera golpeado tan alevosamente a la población.

Espero que en este año nuevo que se inicia, los estamentos del Estado y la población puedan aunar esfuerzos para reordenar la caótica vorágine de nuestro pequeño país. Que la justicia funcione y los poderes que conforman el Estado puedan trabajar en forma independiente y, por sobre todas las cosas, que los ladrones y corruptos vayan a parar con sus huesos a la cárcel.

La justicia social solo vendrá cuando el pueblo vea que sus autoridades están para velar por una sociedad más equitativa e igualitaria.

A todos los lectores que nos han acompañado durante el 2021 les deseamos un renovado año 2022.
¡Salud!

 

*Doctor en Lingüística, Lenguas, Filosofía, Educación y Didáctica.
Universidad de Kiel, Alemania.

Click para comentar

Dejá tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Los más leídos