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Opinión

BECAL: La encrucijada del retorno y reinserción de los becarios

En uno de esos viajes internos por estos lares europeos, tuve la oportunidad de conocer a un becario del programa Becas Carlos Antonio López (BECAL). El estudiante paraguayo, muy orgulloso de su tierra, de su historia y agradecido por haber sido beneficiado con una beca completa del Gobierno paraguayo, me resumía su experiencia. En una conversación, que duró apenas unos minutos, pues estábamos viajando en tren y el connacional estaba atento para no pasarse de estación, logró decirme que le daba mucha pena abandonar el buen vivir en Europa, la excelente educación que estaba recibiendo y, por supuesto, la obtención de un título de postgrado en una universidad de prestigio.

Luego de despedirme de mi fugaz acompañante, me quedé con varias interrogantes sobre este programa de becas. Pensé que el caso de este estudiante no sería el único, entiendo que los becarios se adaptan a un país totalmente diferente; la mensualidad de la beca le basta para concentrarse en sus estudios, y de paso, mejorar su calidad de vida, claro, mientras le dure ese beneficio.

Desde le creación de BECAL he estado insistiendo en que el programa debe imperiosamente ocuparse de crear un sistema de reinserción automática, o por lo menos darle herramientas bien concretas al becario regresado, para que pueda aportar sus conocimientos adquiridos en el extranjero al desarrollo del país. Hasta ahora, la reinserción automática no es posible, los estudiantes regresan al país y no logran obtener un puesto laboral de acuerdo a la especialidad en la cual se han formado.

El objetivo de BECAL, según se puede leer en la página oficial del programa es el siguiente: “contribuir a aumentar los niveles de generación y aplicación de conocimiento de las áreas de ciencia y tecnología; y en los niveles de aprendizaje en la educación, a través del mejoramiento de la oferta del capital humano avanzado; además, propone el fortalecimiento de la investigación, la innovación y la educación, mediante becas de estudios de entrenamiento y postgrado en el exterior”.

La anécdota del estudiante, que al parecer no tendría ganas de regresar al país para cumplir con los objetivos genuinos del programa, es una llamada de atención a los responsables del programa, con el fin de buscar estrategias menos traumáticas para los becarios que regresan al país. Según cláusulas del contrato, el estudiante está obligado a regresar al país y permanecer en él por un tiempo determinado. La situación se complica para aquellos que no tienen un lugar de trabajo para reintegrarse al campo laboral, no así para aquellos que sí tienen un puesto asegurado porque han viajado bajo un permiso de alguna institución pública, por ser funcionarios.

Se ha viralizado hace unos años la situación de la hija de una funcionaria de alto rango del Gobierno, quien usufructuó una beca del programa “destinada a personas de escasos recursos, pero con excelentes calificaciones”. También se viralizó la historia de un becado que solicitaba ayuda financiera por las redes sociales para terminar sus estudios en una universidad de élite de Inglaterra.

Casos y casos habrá, pero valgan estos para ilustrar la problemática del programa, es imperativa su reestructuración con el fin de que el dinero de los contribuyentes sea bien aprovechado y se cumpla con el anhelo de potenciar y desarrollar el país. Sería inconcebible que los becarios no regresen a su patria, y en un peor escenario, que aguanten un tiempo en el país para macharse nuevamente al exterior. Una diáspora de cerebros pensantes y una pérdida enorme de recursos financieros, provenientes de fondos nacionales y de organismos internacionales (Fondo para la Excelencia de la Educación e Investigación).

La Itaipú Binacional también apoya a los estudiantes con excelentes calificaciones y de escasos recursos con la entrega de becas para realizar estudios universitarios en alguna facultad. Este programa, bajo mi mirada, está bien enfocado hacia una clientela que no tiene acceso directo a la educación universitaria por problemas económicos.

BECAL muy bien podría reestructurarse y enfocarse a nivel local, es decir, que las becas puedan usufructuarse en las universidades nacionales del país, o en su defecto, en alguna universidad privada con buen renombre y certificación nacional e internacional. Si las condiciones de reinserción directa de los connacionales becarios no están dadas, sería esencial pensar en el cierre de este programa con el fin de fortalecer con los fondos a otros estamentos educativos que actualmente están en precariedad.

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