Conectáte con nosotros

Opinión

El impuesto selectivo al consumo y los combustibles

Mucho ha dado de qué hablar el aumento en el precio internacional del petróleo, lo cual incidió directamente en la suba del precio interno de los combustibles en el mercado paraguayo.

Pero ¿por qué se dio esta suba a nivel internacional? Principalmente, debido al bajo riesgo de la variante ómicron y la previsión de una mayor demanda de este commodity para el 2022, pues se sostiene que hay una fuerte correlación entre las consecuencias generadas por la pandemia del Covid-19 y la variación de los precios del petróleo.

Es decir, así como en el año 2020 se experimentó una gran caída de los precios del crudo, la reactivación económica esperada en el año 2022 ha influido en la demanda de petróleo, lo cual impacta en el precio (https://www.bbc.com/mundo/noticias-58920072).

Sin embargo, es innegable el duro golpe financiero a los bolsillos del ciudadano paraguayo. Los precios del combustible importan, y mucho.

En Paraguay, la venta de combustible está gravada por el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC). Este impuesto es indirecto. Eso significa que el ISC grava el consumo de ciertos artículos (como el de los combustibles) a través de la venta de los mismos. El importador de combustibles incorpora el precio del impuesto al producto, el cual luego llega al consumidor final, quien termina soportando esa carga tributaria.

Ahora bien, la práctica de gravar con impuestos la venta de los combustibles es algo que ocurre en la mayoría de los países. Algunos, como el Perú, también tienen un ISC general sobre el consumo, que también afecta a los combustibles. Otros países gravan específicamente los hidrocarburos, como España, Argentina y Chile, entre otros.

Es decir, llámese ISC o impuesto a los hidrocarburos o como sea que fuere, el impuesto sobre los combustibles es una realidad internacional.

Es por esa razón que resulta tan importante una coordinación sana entre el sector público (la autoridad de recaudación en Paraguay es el Ministerio de Hacienda, a través de la SET y la Aduana) con el sector privado (los importadores de combustibles que luego venden al consumidor paraguayo), como el acuerdo que logró la reducción del precio del diésel tipo 3 en un 60 %, entre técnicos del Ministerio de Industria y Comercio, del Ministerio de Hacienda, de la Dirección Nacional d Aduanas y de Petropar con el sector privado.

Eliminar por completo a este tributo tampoco brinda soluciones al problema. ¿Cómo se pretende mejorar el transporte público, el estado de las calles y la conectividad de las ciudades si se quiere cortar totalmente una de las mayores fuentes de recaudación?

Cierto, la calidad del gasto no se corresponde con la cantidad de la recaudación. Pero eliminar el ISC a los combustibles sería sacarle el Gillette al mono (Estado) para entregársela a otro mono (el sector privado). Lo ideal sería prescindir del Gillette, no beneficiar a ningún mono en detrimento de la selva entera (el Paraguay).

Click para comentar

Dejá tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Los más leídos

error: Content is protected !!