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Opinión

“Ciudades y naturaleza: dale la vuelta al guion”

Alberto Yanosky.

Alberto Yanosky.

POR Alberto Yanosky
Director EIISA (Estructura Interdisciplinaria de Investigación Integral Socio-Ambiental) - UNAE

Hoy somos testigos del mayor crecimiento urbano de la historia de la humanidad, y más de la mitad de la población del planeta vive en zonas urbanas, previendo que para unos 8 años más, más de 5.000 millones de personas vivirán en las ciudades. Si bien esta tendencia se dará en otros continentes como África y Asia, Latinoamérica no quedará exenta, lo que provocará una enorme transformación social, económica y ambiental. Mientras se hacen esfuerzos por enverdecer las ciudades y hacerlas más naturales, la urbanización tiene el potencial de marcar el comienzo de una nueva era de bienestar, eficiencia de los recursos y crecimiento económico.

Sin embargo, en las zonas urbanas se registra una elevada concentración de la pobreza, y podemos darnos cuenta con mirar nuestras grandes ciudades, con cinturones de pobreza cada vez mayores y ocupación de territorios que nunca deberían haber sido habitados, como muchos humedales. El aumento de la desigualdad es más evidente en las zonas urbanas que en el sector rural.

Paraguay al inicio de los ’90 mostró que había más población urbana que rural, y en veinte años más superaría el 65 % de urbanización, con un evidente decrecimiento demográfico de la ruralidad para incrementar la población urbana en condiciones no siempre óptimas y satisfaciendo las necesidades mínimas, solo miremos el abastecimiento de agua, el tratamiento de los desechos, la hacinación, el crecimiento desordenado, solo por mencionar algunos pocos aspectos de este crecimiento de lo urbano. Aún así, las ciudades paraguayas tienen todos los elementos para planificar y organizar su desarrollo, utilizando los recursos de la biodiversidad, que en muchos casos están allí.

El mes pasado, autoridades mundiales se reunieron para atender estas cuestiones al celebrarse la 2da. Cumbre de Ciudades y Regiones que tuvo como lema “Dale la vuelta al guion: Ciudades y naturaleza”, y los líderes examinaron, entre otros aspectos, los múltiples beneficios que la naturaleza puede proporcionar a las ciudades.

Las ciudades fueron consideradas como centros de innovación y oportunidades para el desarrollo, ya que allí se pueden mostrar soluciones innovadoras a la forma en que vivimos y administramos nuestras vidas e infraestructura teniendo presente a la naturaleza, subrayando a las ciudades como campeonas de la naturaleza. La Cumbre examinó estas cuestiones a la luz de las tres crisis planetarias, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación; desconsiderando la situación de pandemia y el riesgo de una guerra.

La búsqueda de soluciones basadas en naturaleza, mirando el ecosistema o los ecosistemas sobre los cuales se erigió una ciudad o una zona urbana, y a qué ecorregión o bioma corresponde ese conjunto de ecosistemas. Estos son aspectos que deben ser considerados, sea cual fuera la ciudad o zona urbana de la que estamos hablando. La Cumbre evaluó las acciones necesarias para poder “apalancar” el cambio, que van desde lo local, lo que podemos hacer todos nosotros con nuestras acciones, hasta lo global, que requiere la concertación, la negociación y el compromiso, por sobre todo político, y sin olvidarse de las finanzas y la administración, ya que todo cambio tiene un costo cuyo financiamiento debe ser considerado.

El programa de los debates comenzó con una sesión de apertura de alto nivel, en la que se esbozaron los objetivos y la ambición de la Cumbre; seguida por dos sesiones temáticas sobre “soluciones urbanas basadas en la naturaleza para contrarrestar los riesgos climáticos y limitar el calentamiento global” y “aprovechar los sistemas alimentarios sostenibles para ciudades positivas para la naturaleza”; y, finalmente, una sesión de clausura de máximo nivel sobre cómo ampliar las soluciones para aprovechar el poder de la naturaleza en las ciudades.

Este segundo evento mundial se celebró bajo el paraguas de la Quinta Sesión de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, “Fortalecimiento de las acciones para que la naturaleza alcance los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, el marco del Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas y el Proceso de Edimburgo en el marco de la Convención de Diversidad Biológica. Paraguay debería iniciar un proceso nacional de dar vuelta la hoja del guion y comenzar a escribir una historia diferente.

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