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Opinión

Semifinales de la Champions: la eclosión

“Tengo un gran respeto por el Villarreal. Es un estadio formidable y lo que están haciendo aquí, lo que hace Unai (Emery) es increíble. La hemos merecido, pero esta victoria es fruto de un gran rendimiento por nuestra parte. Remontar un 2-0”. Conferencia post partido, Jurgen Klopp.

El Liverpool vive del acoso y presión constante. Pases al vacío y el consecuente desmarque. Es una especie de yunque que se yergue sobre la yugular del rival. Así juegan los equipos de Klopp. En esta parte del planeta, el River de Gallardo es el que más se le asemeja. Sus players deben estar preparados 100 %, tanto en lo físico y mental.

Dícese que un equipo tiene personalidad cuando se enfrenta a la adversidad y la vence. Es una premisa.

La dicotomía actual está en la Premier League: el estilo champagne de Guardiola versus el heavy metal del alemán.

Enfrente un equipo menor, para el plutócrata de Agnelli, un insoportable sin historia, que no participaría de la Super League. Según la dialéctica personal de Andrea: no tiene los suficientes méritos ni suficientes hinchas, menos títulos, para codearse con los grandes.

Sin embargo, el fútbol puede ser lo más democrático posible. El Villarreal eliminó, sin contemplaciones, a la opulenta Juventus y al campeón de la Bundesliga. Entró en las ligas mayores el submarino amarillo.

En el partido de ida conoció al posiblemente mejor team de la Premier. Fue especulativo y medroso, igual perdió. Pudo ser goleada. No lo fue.

La vuelta fue distinta. Durante 45 minutos desarmó al Liverpool. Se atrevió y su afición lo agradeció. Ilusionó. Es un conjunto que juega muy bien al fútbol.

Sin embargo, el equipo norteño tiene identidad. Puede ser superado en los iniciales 45 minutos. Pero un partido dura 90 minutos. Recuperó la memoria y comenzó a imponer sus condiciones. Tiene con qué, encima sabe cómo lastimar al rival.

Fabinho debe de ser uno de los mejores 5 del mundo (junto a Kante y Casemiro) y como buen brasileño, no desdeña el área. Anotó el descuento en el momento preciso.

“Para mí es una alegría trabajar todos los días con Luis y estoy más que feliz de haber decidido ficharle en enero”. Klopp.

Se emocionó el guajiro. Al final, la hinchada red lo ovacionó –llegaron miles en bermudas, sandalias y su infaltable pinta de cerveza. Ahora está en la final de la Champions. En el ecuador de su carrera. Ha llegado al punto más alto.

Barrancas (zona norte) es una de las comunidades más pobres y corruptas del país norteño. Pertenece a la etnia Wayúu. Jamás pensó, cuando se hizo futbolista, que el 2022 lo iba a llevar a París.

El Pibe de la eterna melena rubia, Valderrama, quien jugaba de puntillas, lo descubrió cuando dirigió la selección indígena. Recibió el balón en el borde del área, se desplazó al centro y cerca de la media luna levantó la vista. Eso fue suficiente. Y disparó un misil que hizo inútil el esfuerzo de Gallese. Fue el gol del tercer puesto en la Copa América 2021.

“¡Carajo, que mierda hizo este tipo!”, exclamé.

 Fue el MVP del partido. Es ídolo de una de las hinchadas más importantes del mundo.

Y todo sin saber inglés.

 DOS

Sterling es una especie de Aaron Lennon y Jermain Defoe. Un jugador habilidoso, pero indolente. En el plano internacional, le falta una actuación consagratoria. De Bruyne es lejos el mejor jugador del City. Se pone el equipo al hombro. Su ausencia fue sentida. El Manchester jugó mejor hasta el empate.

Bernardo Silva, el portugués, también jugó un partidazo. Foden, ídem. Fue atrevido y debió anotar su gol. No fue posible.

Al Madrid lo tienes que matar, no puedes perdonar. Es así.

La defensa del Manchester quedó en evidencia al inicio del segundo tiempo. Fue un mar de nervios.

Mahrez, quien en la ida se perdió hasta tres ocasiones, ahora acertó. Jugadón de Silva y se hizo justicia.

Faltando cuatro minutos, Grealish se perdió dos goles increíbles. Era su consagración. En el MC ya se están preguntando si su compra fue un yerro.

En el suplementario, ante la adversidad, debieron aparecer los cracs. Sin embargo, a Raheem Sterling y Jack Grealish los superó el momento.

Tiene 21 años. Es brasileño y suplente. Hoy se consagró. Anotó los dos goles que revivieron al Real. La afonía de los hinchas merengues se debieron a este joven veinteañero. Parecía Ronaldo, el fenómeno. Lo contento que debe estar Tite. Brasil cuenta con cuatro jugadores en el primer nivel: Vinicius, Rodrigo, Casemiro y Fabinho.

Se sintió la presencia del 5 brasileño. Se hizo sentir su ausencia en el partido de ida.

Qué más podemos decir de Karim. Es lejos el mejor jugador de la Champions. Ha firmado una temporada esplendorosa. El Balón de Oro tiene impreso su nombre. Y si el RM gana la Final, él se lo merece más que nadie.

Qué delantera tendrá Francia en el Mundial: Mbappé, Benzema y Griezmann. Dejame de joder.

Curtois, junto a Allison, son los dos mejores arqueros del mundo. Fue el responsable de que el City anotara solo un gol.

Ancelotti arriesgó al final. Como debe ser. Y sus jugadores le respondieron. Eso es sabiduría.

El local nunca dejó de creer. Jamás. Eso es grandeza.

El Real y el City nos han regalado dos de las mejores semifinales de la historia del torneo más importante del mundo. Estos 180 minutos explican, de la mejor manera, por qué el fútbol es el Deporte Rey.

Gracias Real, Gracias Manchester.

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