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Opinión

¿La educación formal es responsabilidad del Estado, de la familia o del sector privado?

POR Martín Ramírez Machuca*
Dr. en Linguística, Lenguas, Filosofía, Educación y Didáctica. Universidad de Kiel. Alemania.

Tuve que salir de mi burbuja de problemas locales que me torturan día a día en este sinuoso camino de la educación. Mi dilema actual: explicarle amablemente a un alumno de primaria que profesa la fe musulmana que el islam no es la única religión en el mundo, que hay otras que persiguen el mismo objetivo: crear santos en la tierra y en el cielo. Este alumnito en cuestión, evidentemente radicalizado, no por decisión propia, sino por la tradición cultural, valores y la educación que recibe de sus padres, no da pie a que se le explique, o se le haga entender, que debe tolerar a compañeritos de otras religiones, incluso la de su profesor. Dejo aquí esta historia, porque es bastante compleja y muy larga, y no los quiero aburrir. Me meto en una burbuja paraguaya y candente en estos momentos.

Con esta pequeña anécdota extraída de mi rutina daría la vinculo con la explosión y la conmoción nacional que actualmente está ocurriendo en el área de la educación en Paraguay, específicamente en un colegio privado de una ciudad aledaña a la capital, Asunción. El tema está más que deglutido por la opinión pública, las redes sociales y de algunas organizaciones que promueven cierto tipo de orientación en las instituciones educativas, por lo tanto, ahondar en algo que es dominio público creo que les haría perder tiempo.

El dilema se repite: ¿La educación es responsabilidad del Estado o de los padres y empresas privadas? Este dilema no solo se encuentra en estas frías zonas del hemisferio norte, sino también en las cálidas del hemisferio sur. La educación en Paraguay, hablo de educación en términos genéricos, pues se sabe que la educación esencial se recibe en los hogares y la formación en las distintas áreas del conocimiento en las instituciones de enseñanza, tanto estatales como privadas. En las estatales, es el Estado que se encarga de la educación formal de la población, es el que determina lo que se debe enseñar o no en los distintos ciclos del sistema educativo, a través de órganos rectores como lo es el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC). Este modelo es usado y replicado en varios países del globo, sin lugar a dudas, hay países con mucho éxito en la educación formal estatal y hay otros que sufren un déficit o precariedad en el diseño del sistema educativo estatal que debe adecuarse para cada característica cultural de una nación. En este caso, me remito específicamente al sistema educativo paraguayo, pues definitivamente, se nota y se evidencia diariamente el fracaso del sistema educativo controlado por el Estado. Se han pasado por varias generaciones y varios procesos de reformas con los cuales no se ha podido, hasta ahora, ordenar o diseñar un sistema educativo adecuado y que responda a las exigencias culturales de la nación paraguaya. En esto, creo que mis lectores coincidirán plenamente conmigo.

Debido a la precariedad del sistema educativo paraguayo, la matrícula se traslada a las instituciones privadas, estoy hablando de los nuevos colegios privados con nombres rimbombantes y con slogans atrapantes que han aparecido en estas últimas décadas, quizás en paralelo con la aparición de las universidades garaje. Los colegios privados tradicionales tendrán otro tratamiento en algún otro artículo sobre ellos.

En décadas pasadas, la época de las escuelas normales, el sistema educativo nacional sí ofrecía cierta calidad formativa en las aulas de las instituciones. Podemos refrescar la memoria y citar algunos como: el Colegio Nacional de la Capital, Nacional de Niñas, Normal de Profesores, entre otros. Emblemáticos colegios nacionales que hacían gala de ofrecer una excelente formación académica.

Los colegios privados nuevos y modernos responden a una nueva generación de una parte de la sociedad con mucho poder adquisitivo que necesita un lugar acogedor, amigable, seguro y con varias actividades extracurriculares para que sus hijos tengan una formación integral en todo sentido; con esto no estoy indicando que esté mal, al contrario, me parece “espectacular”, así como lo diría Lorena Arias.

La problemática que nadie quiere ahondar ni profundizar es la segmentación social que produce la aparición de estas instituciones privadas con fuerte inclinación hacia el lucro más que nada. Atrapan a esa generación, producto de la apertura “democrática” del país, quienes, quizás, lograron tocar la tecla del buen vivir. Por supuesto, estos envían a sus hijos a una institución privada de alto nivel y no a una institución estatal. Este hecho confronta y desnuda dos mundos paralelos en cuanto a la responsabilidad y rol del Estado en la educación formal de los habitantes del país. ¿Es responsabilidad del Estado o del sector privado? Por experiencia propia, estas instituciones privadas de “alto nivel” de enseñanza ejercen cierto control en el manejo en la educación nacional. ¿Por qué? La respuesta muy simple: los grandes políticos que mueven los hilos del poder, matriculan a sus hijos en esos paraísos educativos, que no son más que grupos corporativos de lucro que mercantilizan la educación, por lo menos de esa franja de la población afectada. Esta fragmentación se visibiliza ante la precariedad y absolutamente nula reacción en la construcción de un sistema educativo integrador, conciliador y, por sobre todo, nacional y común para todos los paraguayos, por parte del Estado.

Lo que saltó en estos días en uno de esos colegios que reúnen las características descritas en este artículo, es solo la punta del iceberg, y es una llamada de atención a las autoridades del MEC y a los poderes del Estado para poner fin a la corrupción generalizada que destruye la esencia del individuo, y ponerse las pilas para diseñar un sistema educativo real, con marca registrada paraguaya, con aroma a pacholí y sabor a cocido quemado mañanero. Pueden hacer todos los programas de trasformación que quieran, pero si no oyen a los propios actores de la educación: maestros, padres y alumnos, cualquier intento será un fracaso.

Regreso a mi burbuja personal y busco soluciones para este alumnito musulmán que me tiene en vilo con Alá (Al- lāh) que es el único Dios del mundo.

¡Hasta el próximo sábado!

*Correo electrónico: [email protected]

 

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