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Opinión

Infraestructura verde, aportes a la sostenibilidad

POR Alberto Yanosky
Director EIISA (Estructura Interdisciplinaria de Investigación Integral Socio-Ambiental) - UNAE.

En una invitación que me han realizado desde la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, a iniciativa de una profesional comprometida con la sostenibilidad, con quien impartimos clases en una Maestría de Arquitectura del Paisaje en la Universidad Columbia del Paraguay, para hablar desde mi perspectiva sobre la ecología y las ciencias naturales, se manifiesta una vez más la necesidad de la multidisciplinariedad y la interdisciplinariedad para abordar los desafíos de la sociedad; ella, desde la Arquitectura, y yo desde la Ecología. Y cuando hablamos de infraestructura verde, no es una cuestión de las ciencias ambientales, sino también de las ciencias económicas y de las ciencias sociales, tiene importantes contribuciones desde las Ingenierías y desde la Historia, solo por citar algunas pocas disciplinas que hoy nos imponen estos desafíos.

Nuestras sociedades tienen cada vez más un desafío de crecimiento y ya hemos debatido sobre la oportunidad que tenemos no solo de detener la degradación ambiental, sino también de construir con nuevos enfoques, más amigables con el ambiente y con las comunidades en las que en él habitan, no solo en lo rural, sino también se hace cada vez más evidente en lo urbano. La realidad nos muestra que debemos tener presentes dos conceptos extremadamente importantes, la vulnerabilidad y la resiliencia, y que tenemos una responsabilidad con la mitigación de los gases que afectan nuestra atmósfera, pero que también tenemos que hacer frente a los cambios que están dando, adaptándonos. Es aquí donde la infraestructura juega un rol preponderante, necesitamos una infraestructura más amigable con la naturaleza, que permita su restauración y que, a la vez, optimice los servicios que la naturaleza nos brinda. Y si estos servicios (como el agua) han mermado o se han visto reducidos, tenemos la oportunidad de restaurarlos. La naturaleza, en su mayor parte está ahí, sirve para complementar y mejorar nuestra calidad de vida, y la tecnología como así también los saberes en pueblos originarios y comunidades tradicionales, pueden mostrarnos estas soluciones que nos permitirán avanzar hacia un desarrollo más armónico e inclusivo, una adaptación que tome en cuenta las condiciones naturales en donde una comunidad se instaló y se desarrolló.

La infraestructura verde debería ser hoy en día una asignatura y un enfoque obligado en todas las carreras, mostrando que cada profesión tiene aportes que hacer, para lograr generar una red de espacios verdes en los cuales, y a través de los cuales, los procesos y funciones naturales se mantienen, con intervenciones diseñadas para conservar, mejorar o restaurar la naturaleza, y esos procesos y funciones naturales aseguren múltiples servicios ecosistémicos a la sociedad. Tenemos que buscar mecanismos para la recuperación de las planicies o llanuras de inundación, construcción de mecanismos para permitir que ciclos de vida como las especies migratorias, sean aves, murciélagos o peces, puedan completar sus ciclos, medidas para el control de la erosión, restauración de humedales, drenaje urbano sostenible y que las aguas de lluvias ya no vayan a los alcantarillados (si es que existen) para dar vida a humedales, parques, permitir la infiltración y la recarga de acuíferos, generar lugares más verdes como en paredes y techos, que permitirá amortiguar el calor, pero también permitir la polinización, entre otras.

Estas tecnologías bien aplicadas nos permitirían la mitigación y adaptación a los impactos del cambio climático, la reducción de la peligrosidad de las inundaciones y a la regulación de los caudales, la provisión de agua y el control de contaminantes, el incremento de la resiliencia de los ecosistemas, y finalmente la concienciación, la formación y la educación constituyendo un recurso a modo de laboratorio natural demostrativo que incremente la conciencia ambiental de la sociedad.

Hoy deberíamos estar conscientes de que los sistemas de infraestructura tradicionales en todo el mundo se basan en soluciones construidas para apoyar el funcionamiento fluido y seguro de las sociedades; y que, frente a la multiplicación de las amenazas ambientales, este enfoque por sí solo ya no puede proporcionar la resiliencia climática y el nivel de servicios requeridos en este siglo, habiendo reconocido que estamos en el Antropoceno y estamos viviendo la sexta extinción en masa. Todas estas soluciones nos permiten conservar y restaurar la biodiversidad y los servicios antes que estos desaparezcan, ya que una vez que algo vivo se extingue, la extinción es para siempre, ya no lo podremos recuperar, al menos con el conocimiento actualmente existente. Los sistemas naturales como los bosques, los pastizales y las llanuras aluviales y los suelos pueden contribuir al suministro de agua limpia y confiable y protegernos contra inundaciones y sequías.

Quisiera invitarlos a pensar en las soluciones verdes y cómo estas pueden complementar las “grises”, con infraestructuras verdes, debidamente analizadas desde su perspectiva ambiental, social y económica, podríamos estar restaurando servicios y productos del ecosistema, con soluciones sencillas como que nuestros parques y jardines podrían recuperar todos esos “yuyos” naturales que usamos en nuestras infusiones, ellos podrían estar ahí al alcance de todos, los frutales naturales podrían brindarnos alimentos “gratuitos” y alimentar a la fauna nativa, soluciones sencillas podrían evitar tener que regar, además de sacarnos esta grave situación que enfrentamos cada que tenemos lluvias con los raudales, por haber construido estructuras de cemento sobre ambientes naturales sin tener en cuenta la geología, la ecología, la hidrología. Hay un llamado a nivel mundial que se hace evidente a nivel nacional para avanzar con la infraestructura verde. Un compromiso de las administraciones de turno, que nosotros como sociedad deberíamos exigir, después de todo, el conocimiento ya nos ha demostrado que estas soluciones son más económicas y rentables que la dura y estéril infraestructura que hemos venido creando.

Se agradece a Marta Miras de la FADU de la UBA por la motivación y referentes nacionales como Beatriz Franco.

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