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Opinión

Mujeres paraguayas en las propuestas electorales

POR Esther Prieto
Jurista, especialista en derechos humanos por la Universidad de Estrasburgo, Francia.

Pensando en este tema, recordaba un póster que fue realizado por el Instituto de Cultura de España, con el lema: “No limites su educación. Ella es una mujer del siglo XXI”. Este póster difundido en los años ’90, lleva la imagen de una niña de cinco años levantando los brazos en alto. Hoy, en periodo electoral, estamos gratificados y gratificadas de disponer de un menú de candidaturas con una buena presencia de mujeres que se postulan para diversos cargos electivos, desde la Presidencia de la República, a senadoras, diputadas, gobernadoras.

Con estas postulaciones, estamos viendo que las mujeres políticas avanzaron visiblemente, y decidieron entrar en la gran competencia por la Presidencia de la Nación. Esta es la Mujer Paraguaya del Siglo XXI. Nos alienta escucharlas. Hasta hoy sus declaraciones públicas son bastante genéricas, y no escuché, salvo algunas excepciones, hablar de reivindicaciones sobre los derechos humanos. Tal vez están esperando el momento de tener una mayor definición de sus candidaturas para referirse en forma más específica a los desafíos puntuales, ya que, de lo contrario, ¿por qué las mujeres marcarían la diferencia con lo que escuchamos en los otros periodos eleccionarios?

Es cierto que la mujer presidente tiene que gobernar para todos los habitantes del país, mujeres y hombres, y en este contexto me permito señalar algunos aspectos como ayuda-memoria para las candidatas en las próximas elecciones, como el tema de la discriminación, la que se halla en explícita prohibición en la Constitución de la República, pero hasta hoy, luego de 30 años, no tenemos una ley contra toda forma de discriminación. Un proyecto presentado por el senador Filizzola se halla en stand by en el Senado de la Nación. Conozco el proyecto, trabajé en su formulación con la Red Contra Toda Forma de Discriminación, y confío que con la gestión de las nuevas parlamentarias tendrá un movimiento y saldrá del archivo. Además, necesitamos desarrollar políticas públicas apropiadas para la construcción de una sociedad incluyente.

El tema del hambre y el derecho al alimento es un punto crítico que debería integrar la agenda de cualquier candidato o candidata a la Presidencia de la Republica. Los planes y políticas públicas han tratado este tema con liviandad, los intentos de subsidios y otros mecanismos no han tenido efecto. En realidad, no se dispone de un programa sostenible de combate a la pobreza, no contamos con seguro de desempleo, por ejemplo; e incluso en los últimos años se emprenden acciones enfocando el tema de la pobreza como situación de emergencia, cuando se trata de una realidad constante ya que desde hace más de cinco años las estadísticas dan una cifra de 30 % de pobres en el Paraguay. Los productos de la canasta básica suben de precio día a día y tratar de resolver esta problemática con las ollas populares es una ofensa que conspira contra la dignidad de las familias y podrá apenas mitigar el problema del hambre.

La problemática de la violencia intrafamiliar y de la violencia en general, no es un tema específico de mujeres, pero de alguna manera afecta más a las mujeres. Aunque se dispone de una ley integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, la práctica cotidiana de actos de violencia sigue vigente, tanto en su expresión de coacción sexual, como en las manifestaciones diversas de actos contra la integridad física y sicológica, tanto en el nivel de la familia como en la vida comunitaria. Al respecto, entiendo yo, que tenemos que preguntarnos qué está pasando con tantos feminicidios, su prevalencia, e insistir en los mecanismos de prevención.

De acuerdo a un estudio regional, entre los factores que propician la violencia, se halla un porcentaje elevado de estímulos externos: la droga y el alcohol, la cesantía y desajustes mentales. Este trabajo que fue realizado en el contexto de diez países de América Latina, incluso Paraguay(1) ha encontrado coincidencia en este aspecto; y algunos países que saben aprovechar los resultados de las investigaciones, producen políticas públicas apropiadas para la prevención. En este sentido, ya no se puede eludir, por ninguna justificación, la urgencia de la educación sexual en las escuelas y colegios. Los niños y las niñas deben crecer conociendo su cuerpo y aprender a cuidarlo.

La atención a la salud reproductiva es un reclamo de la gente, porque es obvio que la mujer de este siglo, ya no puede tener los hijos que quisiera. Escuché a una sola de las candidatas hablar de este tema. El costo de vida, la importancia de su participación en la vida política, social y económica, las dificultades para el acceso de los niños a la educación, todos estos factores obligan a racionalizar el número de hijos. Este es un derecho fundamental de las mujeres y de la pareja, ya que la salud reproductiva implica la atención integral de todos los factores que intervienen en la reproducción humana, incluyendo la salud mental. Es mucho más que procrear o no procrear. En este asunto deben intervenir, ciertamente, mujeres y hombres, pero no debemos olvidar que quienes se embarazan son las mujeres; por tanto, el fracaso de cualquier método de prevención de embarazo se va a manifestar en ella, al extremo de que, en nuestro país, la mujer que hace aborto va a la cárcel.

Los adelantos en anticoncepción voluntaria progresan día a día, por tanto, es importante destacar la relevancia de los servicios universales gratuitos y completos para todas, con orientaciones y la provisión de anticonceptivos u otros medios de evitar el embarazo. Gratuitos, porque sabemos que una tableta de píldora anticonceptiva para un mes se vende al precio que fácilmente puede alcanzar la mitad del costo diario de la canasta básica de una familia de escasos recursos; y desde una mirada más amplia, la falta de atención y prevención de la salud reproductiva, trae consecuencias sociales impredecibles, afectando incluso el ingreso per cápita.

Quisiera que sea nuestra presidenta una mujer que tenga en su programa estos desafíos y se comprometa con ellos. Confío en las mujeres, y espero que la que sea electa traiga luz a esta nación para que todos los paraguayos y paraguayas gocemos del disfrute de una sociedad igualitaria en el marco de los derechos políticos, económicos, sociales, ambientales y culturales.

 

(1) Programa Regional de Atención a la Violencia Intrafamiliar contra la Mujer. Diagnóstico de situación. Año 2008

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