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Opinión

“Better call Saul”: la involución

UNO

Y en el pedestal se leen estas palabras:

Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:

¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!”

Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia

de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas

se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas. Percy Bysshe Shelley

En esta escena, Carol Burnett, con sus 89 años a cuestas, muestra lo extraordinaria actriz que es. Su rostro lo dice todo. No grita. Emite la frase, casi como un susurro.

—Confié en ti.

Eso desarma a Gene. Estaba a punto de ahorcarla. Entendió lo que estaba a punto de hacer. Se desconcertó y razonó. Cuando la anciana hace el llamado telefónico, Gene/Jimmy reacciona huyendo. Esto es, vuelve a ser el mismo de siempre. El paralelismo, con la llamada delatora del hijo de Walter -en el capítulo de Ozymandias- es evidente.

Todo se está derrumbando para Jimmy, tal como sucedió con Walter White.

Falta un capítulo más.

DOS

Tiene una vida grisácea en la cálida Florida. Tiene un laburo, netamente burocrático, y una vida amorosa monótona, con quien no tiene muchos puntos en común. Cuando le llama su exesposo, ella se sorprende.

—Hey Kim, ¿sabes quién llama? —pregunta Jimmy.

El rostro de ella lo dice todo.

—¿Qué quieres? —contesta.

—Yo solo… ha pasado mucho tiempo. Y estaría bien ponernos al día.

—Pensé que querrías saber que sigo vivo. Sí. Sigo por aquí. Sigo saliéndome con la mía.

—No deberías llamarme —retruca KW.

—Di algo —exclama Saul.

—¿Quieres que diga algo?

—Yeah.

—Deberías entregarte —añade su ex.

—¿Tú me sermoneas a mí?… ¿Y por qué no te entregas tú? Somos muy inteligentes para desperdiciar nuestras vidas. Yo solo… Kim.

—Me alegra que estés vivo —contesta Wexler— y cuelga el fono.

A continuación, aparece, acompañando a sus compañeros de trabajo, cantando el feliz cumpleaños a una empleada. Totalmente traspasada; aun así, aplaude como un autómata. Todo en blanco y negro. Así es su vida.

Ella, a diferencia de Jim, quiere enfrentar las consecuencias de sus actos. Regresa a Albuquerque, no pudiendo obviar a las personas y sitios que alguna vez representaron algo; y que ya no están. O situaciones en las cuales se siente retratada.

Le confiesa todo a la esposa de Howard Hamlin. Aun así, no irá a la cárcel. Sabe que al no encontrarse el cuerpo no hay evidencia física; tampoco testigos para poder emitir una sentencia. Entonces, Cheryl le pregunta:

—¿Por qué haces esto?

Más tarde, en el bus que la lleva a casa, se desmorona. Sabe que destruyó la reputación de un hombre y eso es lo único que se va a recordar de él. Peor aún, se siente responsable directa de su trágica muerte. Tal como Jesse, se derrumbó psicológicamente cuando asesinaron al niño en la motocicleta, en el capítulo “Dead Fright”, de Breaking Bad.

El plano de cómo lentamente se va quebrando y el consecuente llanto descontrolado es una clase magistral de actuación de Rhea Seehorn.

Esto nos confirma la premisa de Chuck acerca de su hermano.

—Vas a hacerle daño a quien esté cerca de ti.

Kim Wexler es un alma quebrada en una búsqueda infructuosa de la redención que nunca llegará.

En cambio, Gene/Jimmy percibe que la vida monótona que lleva es insoportable. Y vuelve a lo suyo —como si habláramos de un bucle— ergo: a las estafas. Y lo peor de todo, el personaje ha involucionado: estando a punto de golpear a un enfermo de cáncer o matar a una anciana.

Al final, hay una imagen desenfocada de Gene Takovic, donde las semejanzas con Heisenberg son evidentes: calvo, con bigotes y lentes.

¿Tendrá el mismo sino?

Creo que sí. Lo merece.

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