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Opinión

Medalla de oro para Tirika

POR Martín Ramírez Machuca
Dr. en Lingüística, Lenguas, Filosofía, Educación y Didáctica. Universidad de Kiel, Alemania.

Noble, loable y heroica la participación del Paraguay en los Juegos Suramericanos, pues diariamente se leen en las noticias que Paraguay va ganando medallas y medallas de una variedad importante de quilates. Es notable el empeño de estos atletas paraguayos que, como todos los demás ciudadanos, estuvieron encerrados dos años por la pandemia, desconozco cómo han sobrevivido y entrenado en esos años sin la rigidez y disciplina de los entrenamientos al aire libre para estar a tono en todas las disciplinas que exigen estos juegos.

A menudo se leen quejas contra el Comité Olímpico del país, falta de apoyo, falta de recursos para solventar los gastos de los atletas ranqueados para competir internacionalmente, incluso algunos atletas han tenido que recurrir a la folclórica pollada para obtener algunos guaraníes para reducir la carga presupuestaria que implica estos eventos. Aunque no todos piden socorro o realizan polladas, pues algunos tienen el apoyo de empresas privadas o de entidades estatales. Sumado a las quejas habituales, la comuna asuncena no se ha puesto las pilas para mostrar una ciudad limpia, amigable y funcional. Una verdadera pena y vergüenza para los anfitriones que deben mostrar a los turistas tanta desidia y falta de gestión municipal.

Foto: @asu2022oficial.

Foto: @asu2022oficial

Lo esencial de esta experiencia es que motiva, alegra y sirve de ejemplo a muchos niños y jóvenes que van entusiasmados a ver a sus nuevos ídolos y también a la mascota del evento: Tiríka, un gato montés, actualmente amenazado debido a la pérdida de su hábitat natural.

Este gato montés representa la resiliencia y estoicismo del verdadero paraguayo, de esa garra guaraní que emerge en situaciones esenciales de la vida y que se visibiliza en la revitalización de un sinfín de disciplinas deportivas. Este hecho se tiene como una señal de  que no todo está perdido, que nuestra juventud no está perdida, todo  lo contrario, esta juventud resiliente que gana medallas por esfuerzos propios representa, sin lugar a dudas, el presente de esperanza de este país.

Por otro lado, es una bofetada para los gobiernos que han pasado en estos 33 años de democracia, pues no han podido conectarse con el pueblo, con su gente, con sus jóvenes que claman a gritos  más ayuda y seguridad con el fin de de forjarse un futuro de mejor calidad de vida y una educación de excelencia.

Esta situación me hace comparar con un país latinoamericano, caribeño y actualmente bloqueado por  la cobardía y egoísmo de algunos países poderosos y abandonado por su otrora  fuerza logística y política: la antigua Unión Soviética, hablo de Cuba, un país que en el año 2020 ha ganado un tendal de medallas y se ha ubicado  como uno de los países latinoamericanos mejor ranquedos en los juegos olímpicos del mundo.

Paraguay no está lejos de la precariedad con que Cuba actualmente está viviendo, aunque debemos reconocer que, a pesar de la sistemática corrupción imperante, nuestro país está  por encima de ese país caribeño en cuanto a la situación sociopolítica y económica, por lo menos, aún no se ven en nuestro país filas de personas para obtener un poco de alimento.

Nosotros no tenemos bloqueo, políticamente tiene los embates normales de una nación en desarrollo y económicamente no está tan mal, pero lamentablemente, los que están en función de poder aún siguen con los ojos vendados y no pueden ver lo que el pueblo realmente requiere.

Foto: Gentileza.

Foto: Gentileza

La efervescencia que producen estos Juegos Suramericanos contagia a todos los paraguayos. Se debe canalizar e iniciar un profundo debate con los actores de la sociedad para el desarrollo de talento en varias disciplinas y, por ende, esto acarreará una mejor salud a la población juvenil del país.

Con tres hidroeléctricas en el país es inconcebible que los atletas paraguayos estén haciendo polladas para solventar gastos que, como principio de una nación democrática, deberían ser asumidos por el Estado.

Recuerdo que en un gobierno mesiánico, como todos los que han emergido en la dorada época democrática, ha apostado al deporte, en esa línea, ese gobierno ha construido una serie de polideportivos para que los jóvenes pudieran dedicarse a la práctica de diferentes disciplinas deportivas.

De esta noble idea solo quedan infraestructuras dejadas en el olvido. La idea no fue nada mala, pero lastimosamente, la corrupción, la falta de planeamiento, la falta de patriotismo e interés por un verdadero desarrollo del país han apagado toda ilusión de fortalecer el deporte en el país.

Ahora solo resta disfrutar de esta fiesta y apoyar a estos valientes jóvenes que se animan a mostrar el verdadero rostro del país: un rostro heroico, noble y resiliente, y que sabe salir de las peripecias a cualquier precio.

Definitivamente, las medallas se las llevan Tirika y nuestros dedicados atletas.

¡Salud, queridos atletas!

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