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Política

González Bozzolasco: “La pandemia evidenció la urgencia de políticas de protección social”

Ignacio González Bozzolasco. Foto: Gentileza.

Ignacio González Bozzolasco. Foto: Gentileza.

Ignacio González Bozzolasco, es doctor en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA). En la actualidad se desempeña como docente en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNA. Además, participa como docente invitado de grado y posgrado en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Sus temas de investigación se centran en la relación entre el movimiento obrero y el Estado, con énfasis en las políticas laborales y los conflictos entre trabajo y capital en Paraguay. Es autor de los libros “La encrucijada del cambio” y “El nuevo despertar”, ambos publicados en 2013. En coautoría, publicó en 2016 el libro “Elecciones Municipales 2015. Antecedentes y perspectivas”.

La pandemia ha visibilizado algunos fenómenos desde varios segmentos de la sociedad que, en épocas “normales”, quizás pasaban desapercibidos. La vorágine que desató esta situación sanitaria global en estos segmentos desnudó, en cierta manera, más debilidades que fortalezas en las instituciones estatales que tienen como responsabilidad el control y manejo de la cosa pública, especialmente en catástrofes naturales y, en este caso, en una pandemia.

El golpe mortal ha recibido la fuerza laboral del país que incidió en la retracción de la economía del país, especialmente en el sector gastronómico y de los emprendedores. Estos actores fueron obligados a cerrar y dejados en manos de Dios, como últimamente se estila decir, cuando ya la capacidad política no puede hacer nada.

Me ha llamado mucho la atención de las centrales obreras que aglutinan la pléyade de sindicatos que funcionan en el país. Estos sindicatos no tienen una activa participación en esta pandemia, los veo tibios y callados. Las razones no las tengo a mano, por esa razón acudí a un especialista en la investigación de fenómenos sociales vinculados al sindicalismo paraguayo.

En una charla con El Nacional, el doctor Bozzolasco da una pincelada general sobre el protagonismo de los sindicatos y la situación actual de la fuerza laboral en el país.

En nuestro país, el sindicalismo ha evolucionado y ha ingresado en los estamentos públicos como contralores de las normativas estatales para el fiel cumplimiento de las leyes laborales. ¿Cómo ve este fenómeno?

Este fue un proceso largo y accidentado, que no estuvo exento de complicaciones, avances y retrocesos. Creo que lo clave allí fueron dos aspectos: primero, al movimiento sindical, es decir, a las trabajadoras y trabajadores organizados en Paraguay, nada les fue regalado, todo fue conquistado; segundo, esto es favorable para toda la sociedad, no solo porque estas luchas dieron como resultados derechos laborales (como el salario mínimo, la jornada laboral de 8 horas, las vacaciones pagas, el aguinaldo, etc.), sino también porque las organizaciones sociales fortalecen la democracia.

¿Cómo ve el Estado a las organizaciones sindicales?

Esa es una pregunta muy amplia, que podría ser desagregada en varios aspectos. Pero si tengo que sintetizar la respuesta en una sola frase diría que nuestro Estado ve a las organizaciones sindicales con sospecha y actores subordinados.

¿Es necesaria la existencia de sindicatos en un país regido por un Estado de Derecho?

Sí, totalmente. Imaginate que, si pensamos en una sociedad regida por una economía de mercado, donde una mayoría de personas garantiza su sobrevivencia gracias a su trabajo, la articulación de estas personas resulta clave para garantizar mecanismos de negociación con aquellos que demandan dicho trabajo. De esta forma, se establecen canales más efectivos y democráticos para la negociación entre empresarios y trabajadores sobre aspectos como el salario, condiciones laborales, etc.

¿Se puede hablar de una institucionalización de la fuerza laboral actualmente en Paraguay?

Es precisamente sobre ese tema que trató mi tesis doctoral: el proceso de institucionalización de fuerza laboral en Paraguay. Este proceso supone que trabajadores y trabajadoras pasaron a ser sujeto de derechos y obligaciones a partir del desarrollo de marcos institucionales y normativos específicos, encargados de regular las relaciones entre capital y trabajo. En mi investigación sostengo que este proceso tuvo lugar en nuestro país en el periodo comprendido entre los años 1931 y 1961.

En lo que se refiere a la actualidad, podríamos decir que dichos marcos institucionales y normativos siguen vigentes, pero con ciertas condiciones que debilitan y desalientan la organización sindical. En especial en lo que se refiere al sector privado.

El sistema político partidario del Paraguay se puede resumir en un bipartidismo bien identificado. ¿En su opinión, estos partidos tradicionales cómo se vinculan con las organizaciones sindicales?

Otro resultado de mi investigación de doctorado fue la constatación de una incursión decidida del Partido Colorado en el campo sindical, a diferencia de su histórico adversario, el Partido Liberal, que más bien se mantuvo al margen. Esto queda más que claro en el periodo de posguerra del Chaco y, especialmente, desde la Guerra Civil de 1947 en adelante. Pero incluso ya en el periodo democrático queda claro un accionar más decidido de los colorado en este ámbito, al menos en lo que se refiere al sindicalismo en sector público.

De acuerdo a sus investigaciones, ¿podría ilustrarnos sobre el movimiento obrero paraguayo?

Dadas las condiciones del Paraguay, predominantemente rural durante gran parte del siglo XX, con un peso importante de la producción agrícola y bajos niveles de industrialización, el movimiento obrero fue un actor poco considerado por parte de los investigadores sociales. Creo que una de las contribuciones más importantes de mi trabajo de investigación es aportar evidencias de la incidencia política que este sector pudo lograr pese a su reducida proporción. Este sector fue muy relevante en el contexto de la Revolución de febrero de 1936, así como en las décadas posteriores. La mayoritaria influencia de los sectores de izquierda en el mismo hizo que sectores más tradicionales de la política, como el Partido Colorado, generaran iniciativas para ganar influencia en este sector.

El carácter combativo del sindicalismo paraguayo también queda evidenciado con las estadísticas de huelgas que pude generar en mi estudio. Lo interesante del caso es que la capacidad de movilización y lucha del sindicalismo se mantuvo activa incluso en momentos de subordinación del sindicalismo al partido de gobierno, tal como puede verse durante los primeros años del régimen stronista.

La revolución industrial, ¿es un mito?, ¿llegó a Paraguay?, ¿cuál es su visión sobre esta problemática?

Paraguay es un país poco industrializado en comparación con sus pares de la región. Nuestro país no experimentó un proceso de industrialización por sustitución de importaciones, como si lo hicieron varios países latinoamericanos a mediados del siglo XX. Esto tuvo un efecto directo en la conformación y tamaño de la clase obrera en el país, así como en las características de su organización.

En cuanto a la fuerza que tienen los sindicatos, ¿en qué posición está Paraguay en nuestra región?

Creo que en la actualidad el campo sindical paraguayo se encuentra más bien debilitado en comparación con la región. Un indicador que ayuda a identificar la fortaleza de los sindicatos es la tasa de sindicalización, la cual es muy baja Esta tasa mide el porcentaje de trabajadoras y trabajadores que se encuentran sindicalizados en relación con el total. Según datos de la OIT, nuestro país tiene una de las tasas de sindicalización más baja de toda la región, con solo un 6,7% (en el año 2015). Mientras que la misma es en Bolivia del 39,1%, en Uruguay del 30,1%, en Argentina del 27,7% y en Brasil del 18,9%.

En esta pandemia, los emprendedores se rebelaron y atacaron al gobierno por la poca previsión para proteger el trabajo, pero los sindicatos no se enfrentaron directamente con el gobierno, según su mirada objetiva, ¿qué factores podrían haber incidido ese silencio?

Creo que la debilidad de los sindicatos es un factor clave. Por otro lado, muchos de los sectores empresariales que protestaron tienen las características de vulnerar derechos laborales de sus trabajadores. Al mismo tiempo, algunas de las medidas de contingencia implementadas por el gobierno llegaron a los trabajadores. De todas formas, creo que la pandemia dejó en evidencia el alto grado de vulnerabilidad de trabajadoras y trabajadores en nuestro país, así como la necesidad urgente de generar políticas de protección social más efectivas. Por ejemplo, salta a la vista la necesidad de implementar un seguro de desempleo, entre otras políticas de protección necesarias.

¿Qué recomendación le darías al Ministerio de Justicia y Trabajo para le creación de fuentes de trabajo?

En primer lugar, que el Ministerio debería generar acciones más decididas para garantizar la libertad de sindicalización. En algunos sectores existe la falsa idea de que la organización sindical impide o traba la generación de empleos. Las evidencias generadas a nivel global indican que la organización sindical fortalece el respeto a los derechos laborales, a la vez que una mayor vulneración de los mismos no redunda necesariamente en más oportunidades laborales.

En segundo lugar, en pandemia existen casos de trabajadores clave, como es el caso de los repartidores en moto, que estuvieron más de 5 meses atrás de la obtención del reconocimiento de su sindicato. Solo la obtuvieron luego de varias manifestaciones y protestas ante el Ministerio del Trabajo.

 

(*) Doctor en Lingüística, Lenguas, Filosofía, Educación y Didáctica.

Universidad de Kiel, Alemania.

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