Conectáte con nosotros

Política

“Movimientos internos de la ANR y FF.AA condujeron transición a la democracia”

Fernando Martínez Escobar.

Fernando Martínez Escobar.

Fernando Martínez Escobar es docente de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (CBC-UBA), de Líderes y liderazgos en América Latina de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y de Problemáticas Socio Contemporáneas UNaB. Investigador PRONII-CONACYT Paraguay, Realizó el doctorado en la Universidad de Buenos Aires, es Máster en acción política en el Estado de Derecho por la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Francisco de Vitoria Madrid España, es Abogado por la Universidad Nacional de Asunción. Sus investigaciones se concentran en los partidos y sistema de partidos del Paraguay.

El Nacional conversó con este prolífico politólogo, quien dio una pincelada general de la política partidaria en Paraguay.

Ante un inminente juicio político al actual titular del Ejecutivo, Martínez Escobar, experto en acción política de Estado de Derecho, ayuda a leer la coyuntura política actual.

La Asociación Nacional Republicana (ANR), ¿por qué permanece tantos años en el poder?

En términos históricos institucionales, lo que le permitió permanecer a la ANR en el poder puede ser explicado a través de varias etapas: primero el pacto colorado militar del 1947, la victoria de la guerra civil del 47 y las reglas autoritarias establecidas por Estigarribia en el 40 que sirvieron a Stroessner para consolidar su poder.  En un segundo momento, es decir desde 1989, la apertura a la transición controlada por el pacto colorado-militar luego del derrocamiento de Stroessner, el empate de fuerzas políticas coloradas débiles que estableció reglas distributivas de poder, posibilitó el fortalecimiento del sistema de partidos y la salida de los militares del poder político institucional

Si desarrollamos brevemente esto podemos decir que el Partido Colorado desplazó a los febreristas del gobierno de Morínigo, fue el vencedor de la guerra civil del 47 y un poco antes estableció una alianza colorado-militar que sobrevivió más de diez años al propio régimen de Stroessner.

La ruptura de ese pacto entre la ANR y las Fuerzas Armadas se resquebrajó públicamente en abril de 1996 cuando Wasmosy lo pasó a retiro a Oviedo y este se resistió. Pero, el pacto colorado-militar recién se rompió en el marzo paraguayo de 1999. Finalmente, los militares quedaron fuera del poder político institucional en el periodo que se inauguró con la presidencia de Nicanor Duarte Frutos.

Ahora bien, yendo un poco para atrás, la caída de Stroessner fue producto de las disputas internas dentro del Partido Colorado y de las FFAA. Así que fueron la ANR y las FFAA quienes condujeron la transición en una situación de empate de fuerzas políticas internas que hacía que ninguno de los movimientos colorados pudiese monopolizar todo el poder político institucional.

A partir de esto las fuerzas políticas auspiciaron reglas distributivas de poder como: la no reelección presidencial o la representación proporcional en todos los niveles electivos. Por supuesto, todo esto en medio de fuertes disputas entre los movimientos colorados; situación que llevó rápidamente a esos movimientos a ir aliándose a los partidos de la oposición (alianzas no electorales). Entonces, por ejemplo, la no reelección presidencial fue producto de la alianza del sector del Partido Colorado conducido por Argaña con fuerzas de la oposición en la Asamblea Nacional Constituyente de 1992 y contra el oficialismo colorado.

En síntesis, la transición fue conducida por los movimientos internos del Partido Colorado –y las Fuerzas Armadas- bajo una situación de fuerzas políticas débiles que los llevó además a negociar con los sectores de la oposición para ir desbalanceando el poder político a nivel nacional y dentro de su mismo partido.  A su vez esto generó reglas informales como el famoso “cuoteo político” que les permitió a los partidos políticos ir dirigiendo el poder político institucional del país. Pero, además, y paradójicamente fue esta inserción de los partidos políticos a la política institucional lo que terminó fortaleciendo al sistema de partidos y expulsando a los militares del poder político institucional.

¿Tuvo mucho que ver la dictadura militar para que la ANR consolide su estructura partidaria?

Por lo que venía diciendo, creo que la dictadura de Stroessner fue cívico militar, no fue una dictadura sustentada sólo en los militares, si no que tuvo también un brazo civil político importante.

Tanto Higinio Morínigo como Alfredo Stroessner consolidaron su poder político sobre la base de las transformaciones institucionales que introdujo Estigarribia. En este sentido, debemos recordar que durante el gobierno de Estigarribia se disolvió el Congreso, se declaró “la tregua partidaria”, eufemismo para decir que se prohibieron los partidos políticos, cambió la Constitución de 1870 de corte liberal por una carta política autoritaria, la que luego le sirvió a Morínigo para gobernar sin partidos políticos hasta el año 46 y que finalmente fue muy bien utilizada –entre comillas- por Stroessner para mantener un sistema de partido único hasta 1963 y por supuesto para depurar al propio Partido Colorado de los movimientos internos que le eran adversos.

Entonces, podemos decir que dos gobiernos de corte autoritario se consolidaron con las reglas introducidas por José Félix Estigarribia en 1940, pero con la diferencia que Stroessner además fue producto, y posteriormente conductor, por más de treinta y cuatro años- de la alianza colorada-militar. Esto implica que el Partido Colorado le brindó la penetración y expansión en la población, elemento importante para construir a la legitimidad que no tuvo Higinio Morínigo y que también explica la permanencia de la ANR en la conducción del Paraguay

Se habla mucho del socialismo, izquierda, derecha y otras corrientes ideológicas, ¿en cuál ve al Partido Colorado actualmente?

Esto es interesante, porque no es un sólo fenómeno del Paraguay, sino que se manifiesta a nivel mundial, es decir, hay una retórica creciente de ataque al consenso político de las últimas décadas por derecha y que intenta polarizar la disputa política. En este sentido lo novedoso de este periodo son las derechas políticamente incorrectas como por ejemplo VOX en España. Estas fuerzas políticas parecen moverse cada vez más hacia el extremo y hace que nos preguntemos, como Stefanoni, si la rebeldía se volvió de derecha. No como un hecho de deseo, sino como un hecho descriptivo.

En cuanto al Partido Colorado, este siempre se ha mostrado bastante pragmático y en este sentido el pragmatismo implica utilizar el consenso de los grupos de poder como recurso. La sociedad paraguaya es bastante conservadora.

Dicho esto, no se puede dejar de apuntar que el Partido Colorado tiene movimientos internos en constante disputa. La ANR no es un bloque monolítico donde todos piensen igual o tengan los mismos intereses. De hecho, si miramos un poco para atrás recordaremos que uno de los elementos sobre los que se montó la candidatura de Marito a la presidencia fue la idea de que los colorados auténticos recuperen espacios de poder frente a un Horacio Cartes que por un lado no sólo no era “un colorado auténtico”, ya que se había afiliado para ser candidato a presidente -y para lo cual tuvo que cambiar las reglas de la ANR- sino que además puso a dirigir las instituciones a gente que no era del Partido–ya sea de facto o no- bajo la idea de la tecnocracia.

El gabinete del actual Presidente de la República no está compuesto literalmente por colorados, ¿a qué fuerza respondería eso?

Esto tiene relación directa con las fuertes disputas internas del Partido Colorado. Como venimos diciendo la ANR no es un bloque monolítico. Horacio Cartes tiene el control de la Cámara de Diputados y ha impulsado dos juicios políticos en los que su movimiento actuó al mismo tiempo como verdugo y salvador del presidente de la república. Es más, el Cartismo no se limita a la ANR si no que, como sabemos, es posible encontrar a sectores llanistas que responden Cartes, es decir, libero Cartistas.

Por lo que para Mario Abdo -dentro de esta disputa al interior de su propio partido- es muy importante lograr el apoyo de los partidos de la oposición en el senado. Así que eso también es parte de la negociación del balance de poder.

En estos días se habló de nuevo de la reactivación del juicio político al presidente, ¿zafa esta vez?

Los juicios políticos hasta ahora fueron un mecanismo utilizado por Cartes para tratar de mantener controlado a Mario Abdo (y su movimiento) y con esto controlar al Partido Colorado de cara a las elecciones de 2023. Es decir, hasta ahora fue un recurso para debilitar a Abdo sin soltarlo.

En caso que se concretara el juicio político, ¿cuál sería el escenario?, ¿similar a lo de Lugo?

En este caso creo que el juicio político se juega mucho más dentro del campo de disputa del Partido Colorado y en este sentido habrá que pensar el juicio político en función de las elecciones de 2023. Esto implica ver por ejemplo cómo afectaría un juicio político exitoso a otras posibles candidaturas como las de Hugo Velázquez.

El juicio político a Lugo dividió a la oposición frente a las elecciones de 2013 y resolvió momentáneamente problemas internos del PLRA.

En la historia política del Paraguay, nunca un expresidente tuvo tanto poder como Horacio Cartes, ¿cuál es su lectura sobre este fenómeno?

Es así. Desde 1989 es la primera vez que un ex presidente logra extender su poder más allá de su mandato. En general lo que ocurre es que un año y medio o dos antes de la finalización de un mandato presidencial los apoyos al ejecutivo van desvaneciéndose, a causa de la regla de la no reelección, y a la par se van conformando y solidificando nuevos movimientos que van a dirigir el Partido Colorado en los siguientes periodos.

En el caso de Nicanor Duarte Frutos, su candidata Blanca Ovelar se impuso por un estrecho margen a Castiglioni, pero ante la derrota en las elecciones generales de 2008, se generó un espacio para una nueva fuerza política que fue aprovechada por Cartes.

Entonces, Cartes aprovechó la pérdida de recursos institucionales y económicos de la ANR luego de la derrota electoral en el 2008, aunque inicialmente no escapó a la regla de no reelección presidencial, es decir, de cara a las elecciones presidenciales del año 2013 fue perdiendo fuerza con la aparición de Abdo como candidato. De hecho, su candidato fue derrotado por Abdo.

Sin embargo, logró mantener una bancada importante dentro de la Cámara de Diputados no sólo con recursos económicos, sino también con recursos legales e institucionales sobre colorados, liberales y otros.

¿Existe una verdadera oposición en la constelación política del país?

Sí, hay una oposición en los términos que venimos describiendo. Sus disputas discuten casi como eje central temas relacionados a la tecnocracia, la transparencia, la reducción del gasto público y el acceso al poder político institucional.

Por otro lado, quizás el Frente Guasu plantee algunos cuestionamientos más relacionados al modelo de desarrollo económico o a la presión tributaria. Aunque dentro del mismo Partido Colorado se pueden encontrar sectores que discuten el impuesto a la soja; recordemos que lo hizo Nicanor en el 2004 o ahora mismo el vicepresidente Velázquez.

Esto último es interesante porque la misma ANR ha sido oficialista y oposición a la vez. Por ejemplo, si miramos el proceso de privatizaciones de los años 90; la disputa interna dentro del Partido Colorado, más las alianzas (no electorales) de sus movimientos internos con sindicatos, movimientos sociales y partidos de oposición, vemos que los mismos movimientos de la ANR jugaron un rol de oposición.

Entonces, hay opositores oficialistas, (como por ejemplo sectores del Llanismo) y oficialistas opositores.

En términos estrictamente electorales, todos sabemos que la oposición debe realizar alianzas para ganar a la ANR, eso se mantiene.

¿Cuál es el papel actual de los partidos llamados de izquierda? ¿Visiona Ud. al Paraguay gobernado por la izquierda?

No. Por el momento no. La izquierda puede ser parte de coaliciones de gobierno, pero gobernar por sí sola es otra cosa. Sobre todo, si tenemos en cuenta que la izquierda creció electoralmente y ganó espacios políticos institucionales, pero el sistema de partidos continua bastante estable en sus tres franjas ANR, PLRA y el tercer espacio político.

 

 

* Martín Ramírez Machuca

Doctor en Lingüística, Lenguas, Filosofía, Educación y Didáctica.

Universidad de Kiel, Alemania.

2 Comments

2 Comentarios

  1. Sara González

    6 de junio de 2021 at 11:00

    Un análisis muy interesante y accesible para comprender el comportamiento de la clase política paraguaya.

  2. Humberto Zaracho

    12 de junio de 2021 at 19:54

    Hay apreciaciones erradas del articulista. En febrero de 1989 se sublevó contra el gobierno colorado del presidente Stroessner una fracción de las FFAA liderada por el General Rodríguez. Le apoyó una fracción del Partido Colorado. Como primera medida Rodríguez, que asumió la presidencia de la República, disolvió el Poder Legislativo siendo removidos todos los legisladores del oficialismo colorado y de los dos Partidos Liberales opositores al gobierno. El golpe interrumpió la transición democrática y se instauró un gobierno de fuerza que contó con el apoyo de la fracción contestataria del Coloradismo. Con el tiempo se instaura un gobierno donde participaron oligarcas del Coloradismo con un fuerte sustento de los Barones de Itaipú (sector plutocrático surgido durante el gobierno de Stroessner.

Dejá tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Los más leídos