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Editorial

Silencio cómplice

El crimen organizado está ganando a los organismos de seguridad del Estado, a los mismos que deben garantizar la vida y los bienes de los habitantes de toda la República. El Gobierno permanece indolente ante la ola de violencia que se desata, sobre todo, en Amambay, donde hace una semana asesinaron a la hija del propio gobernador de este departamento, en un atentando del cual también fueron víctimas otras tres personas. La ola de sicariatos tiene que terminar ya, y se debe declarar Estado de Excepción en esta zona fronteriza del país.

Las fronteras nacionales deben tener – hoy más que nunca – una política de Defensa y  seguridad interna diferenciada del resto de nuestro territorio. Recordemos que está vigente, hace 15 años, la Ley Nº 2532/05, por la cual el Estado paraguayo estableció una zona de seguridad fronteriza en un área comprendida por una franja de 50 kilómetros adyacente a las líneas de frontera terrestre y fluvial dentro del territorio nacional. ¿Se cumple a cabalidad esta ley? ¿Tenemos realmente una política para las fronteras y organismos de seguridad que velen por la paz en nuestros territorios? Responder estas preguntas es necesario para empezar a pelear contra el flagelo.

La inseguridad no se acabará solamente cambiando al ministro del Interior, hace falta una política integral en la que se involucren todas las instituciones para enfrentar la situación. Sobre el Estado de Excepción, en el Artículo 288 de la Constitución Nacional, se establece claramente que el mismo puede ser declarado “en caso de conflicto armado internacional, formalmente declarado o no, o de grave conmoción interior que ponga en inminente peligro el imperio de esta Constitución o el funcionamiento regular de los órganos creados por ella”.

El Gobierno y sus instituciones responsables de seguridad, al parecer, renunciaron a gobernar al Paraguay, conscientes de que hay regiones donde la soberanía se ha perdido. No deben pretender que los gobiernos locales o departamentales libren solos el combate contra el crimen organizado. Esto se enfrenta con alianzas y acuerdos de cooperación, incluso internacionales. Es necesaria una acción inmediata, se debe resolver de manera urgente este problema nacional que erosiona la soberanía del país.

D.D.W-S

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