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Política

Cuestionados dirigentes empiezan a mover sus fichas con miras al 2023

Si la forma de hacer política no cambia jamás vamos a salir de la cultura individualista que solo nos lleva a la miseria y al empobrecimiento colectivo. Si la política pura hecha en forma construye, la politiquería destruye. La primera se soporta en obrar de manera edificante sobre principios, valores e ideas, la segunda en la perversión del engaño y la mentira con el fin de aventajar a los demás.

A poco más de 20 días de la asunción de nuevas autoridades municipales ya “suenan” intenciones de los elegidos para pugnar por otro cargo, despreciando la voluntad popular y demostrando que la angurria no tiene límites para aquellos que solo quieren servirse de cargos, a donde llegan a base de mentiras. Y las promesas que sostuvieron sus candidaturas para el cargo recientemente asumido?

“La gestión municipal no tiene secretos, solo se necesita compromiso social”, expresaba tiempos atrás el intendente de “moda” en pandemia, el llanísta Ricardo Estigarribia, que ahora volvió a asumir en Villa Elisa; de acuerdo a datos dejaría su cargo para ser candidato a Gobernador por Central.

Allí nomás, en la ciudad de Ñemby, el intendente electo de Ñemby, Tomás Olmedo abandonó Honor Colorado y “negoció” su pase con Añeteté, y con su equipo dialogaron con el vicepresidente para ser candidato a Diputado por el Departamento más importante de la república.

Las falsas promesas para captar votos basados en el engaño al electorado, muestra a una clase dirigencial irresponsable integrada según conveniencia, tanto por el partido de gobierno como por la oposición. Avasallan la voluntad de quienes depositaron en ellos su confianza cuando que estas tienen que ser honradas y respetadas por la conducta de quienes tienen la responsabilidad de ponerlas al servicio de todos.

Mientras no se cambie la forma de hacer política en este país, mientras no se ponga el interés general por encima de los intereses individuales, mientras las candidaturas cargos públicos solo sean monumentos a la egolatría, al beneficio personal y no vocación de servir; mientras el elemento transaccional del mercado político no sean ideas que construyan sino componendas por puestos públicos con el objetivo de cobrar favores u obtener contrataciones públicas, nada va a cambiar para mejor.

 

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