La homilía de la misa central de Caacupé se centró, una vez más, en la misión del laico en su comunidad, el compromiso del cristiano con la Iglesia y, sobre todo, estuvo dirigida a las autoridades. El monseñor Ricardo Valenzuela, en la oportunidad, solicitó derogar la ley que eleva la pena a los invasores de tierra. Además, pidió saldar una antigua deuda con funcionarios de Itaipú y repudió la corrupción imperante en el país.
“Tenemos ante nuestros ojos estos desalojos forzosos y amenazas de expulsión de comunidades indígenas y campesinos en diversas zonas del país. Por eso, es de considerarse muy importante que se evalúe la necesidad de derogar la reciente modificación hecha al Código Penal, o que se la revise con mecanismo de control y diálogo. Es muy importante esto”, dijo.
En ese momento, Valenzuela señaló a la imagen del indio José, que posaba junto a la de la Virgen de Caacupé. “En representación de todos los indígenas, en su actitud de arrogación, suplica que no se le quiten sus tierras, suplica que se respete su dignidad”, apuntó.
Solicitó a las autoridades honrar la deuda que se tiene hace muchos años con aglutinados a la Unión Nacional de Ex Trabajadores de la Itaipú Binacional Margen Derecha. "Se espera desde hace mucho tiempo que sea saldada la deuda que la Itaipú Binacional tiene con sus extrabajadores, y ojalá pronto sea atendida esta antigua reivindicación”, apuntó.
Por otra parte, habló del "difícil escenario de corrupción". "Debemos luchar contra la corrupción. Es una de las grandes causas del triste estado de cosas que está viviendo nuestro país. Cuando la corrupción toca su fondo, todo se cae. Cuando no salen nuestros, proyectos, nuestro trabajo, algo está pasando. Sin honestidad no se gana nunca. Pongámonos en campaña", expresó.
La moda de la espiritualidad
En otro momento, destacó que, en los últimos dos años, tras la pandemia, la espiritualidad se volvió una moda, ya que pudieron notar a peregrinos que llegan con la imagen de la Virgen de Caacupé, con camisetas que llevan esa imagen. Sostuvo que se visualizó a autoridades, famosos, personas de renombre que se han puesto “la camiseta de la espiritualidad” y que eso “es muy bueno”.
“Ese materialismo, consumismo, ese secularismo, estos vicios han endurecido el corazón de muchos hombres, pero hay muchas casas que viven el mandamiento del Señor, que reciben como río en la paz, según la palabra del libro de Isaías”, continuó.
Pidió, además, que los laicos o miembros de la Iglesia “refuercen el sentido del respeto a la vida, que ataquen las causas profundas de violencias y de atracos, que lleven adelante, con valentía, estrategia, modelos de desarrollo, capaces de ir superando situaciones de injusticia, de desigualdad y de pobreza, que dignifiquen el trabajo y que tengan horizontes amplios en el diálogo, solidaridad e integración de la gran familia paraguaya”.
Reconocimiento a la mujer paraguaya
Finalmente, brindó un reconocimiento y homenaje a la mujer paraguaya. "Ellas, humildes y fuertes mujeres del pueblo cristiano, han sido y continúan siendo como ángeles custodios del alma cristiana de nuestro país, educadoras en la fe, discretas, perseverantes y fieles en la familia y en su comunidad".
En la ocasión, muchos fieles fueron a celebrar con fervor y fe a la Virgen de Caacupé en su último día del novenario. La misa central contó con la presencia de miles de seguidores de la “virgencita azul”, y se vivió un escenario realmente de fiesta y celebración de principio a fin. Antes de iniciarse la misa, la patrona de la capital espiritual del país realizó una procesión en la explanada de la Basílica, donde recibió además una alegre serenata.