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Anuario

Cuando el pueblo volvió a despertar en un marzo paraguayo

El año 2021 estuvo marcado por una crispación, crisis y turbulencia social, política, económica y, por sobre todo, sanitaria en nuestro país.  La pandemia de la Covid-19, las restricciones de libertades, el bajón económico, la falta de empleo, y la inoperancia e indiferencia de un gobierno corrupto, fueron los detonantes del gran estallido social que se dio en el mes de marzo, cuya presión casi terminó por echar de su cargo al presidente de la república, Mario Abdo Benítez, a través de un juicio político.

Todo comenzó en los primeros en días de marzo cuando un grupo de jóvenes se convocó a través de las redes sociales con la finalidad de reclamar al Gobierno nacional por los groseros hechos de corrupción en los diferentes procesos de gastos públicos realizados en el marco de la pandemia de la Covid-19.

Esta situación se generó por la falta de medicamentos, insumos, camas y profesionales de la salud en los diferentes puestos sanitarios, como los hospitales públicos, para dar lucha al letal virus que cada día se cobraba la vida de más paraguayos.

Todo esto bajo la cómplice y silenciosa mirada del presidente Mario Abdo Benítez y sus ineficaces ministros, quienes, para ese momento, no lograban concretar el arribo de ningún lote importante de vacunas para intentar contrarrestar los impactos de la pandemia.

Sin vacunas, sin medicamentos, con gente muriendo en las calles, sin trabajo, el pueblo se rebeló y comenzó una serie de manifestaciones en el microcentro de Asunción y en otros puntos del país.

Transcurrían los días y el volumen de las manifestaciones iba subiendo y teniendo eco en la prensa y la comunidad internacional; mientras tanto el presidente Mario Abdo Benítez continuaba desaparecido.

Los paraguayos que salieron a las calles a reclamar a sus derechos fueron respondidos con represión policial, con violencia, con balines de goma, con golpes y maltratos.

Luego de varios días de manifestación y derramamiento innecesario de sangre de compatriotas, el titular del Ejecutivo nacional decidió solicitar su renuncia al ministro de Salud, Julio Mazzoleni, quien estaba sindicado como uno de los secretarios de gobierno responsables de la actual situación por la que pasaba el Paraguay.

Sin embargo, con esto no terminó la crisis política ni mucho menos sanitaria, sino que continuó. A raíz de estas manifestaciones, se concretó un pedido oficial de juicio político para el presidente Mario Abdo Benítez, en el contexto de la Cámara de Diputados.

Finalmente, con 42 votos en contra y 36 a favor, la Cámara de Diputados rechazó la moción impulsada por la oposición para llevar al presidente Mario Abdo Benítez a un juicio político. Hacían falta 53 votos. Pero los legisladores de la oposición, que acusaban al mandatario de ineptitud y negligencia en la gestión de la crisis sanitaria, lograron solo 36 apoyos.

Los diputados del Partido Colorado, la formación del presidente, hicieron valer su mayoría y rechazaron la iniciativa. Sin embargo, eso no significó que la crisis política en Paraguay había terminado. Abdo Benítez continúo a lo largo de los meses siguientes tambaleando en su cargo, tibio y sin ningún cambio contundente que pudiera mejorar el panorama.

Fue finalmente con la llegada de las vacunas donadas por los Estados Unidos y otros lotes menores, que los ánimos, los números y la desesperación de la población paraguaya con respecto a la Covid-19 se calmaron, dejando en la retina de los ojos de todos aquel sangriento Marzo Paraguayo que tuvo que pasar para intentar despertar y sacudir a la clase política paraguaya.

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