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Política

Gilda Burgstaller: “No existe una Justicia independiente en Paraguay”

Hace unos meses se ha publicado en los medios de prensa que la Justicia penal en el Paraguay está en el puesto 132 de un total de 139 países, de acuerdo al World Justice Project (WJP, por sus siglas en inglés). Además de este resultado no muy halagador, al Paraguay se lo tilda como uno de los países más corruptos de la región.

La Justicia paraguaya está en terapia intensiva ya desde hace varios años, sin que ningún gobierno de turno de la era democrática haya impulsado acciones concretas de mejoramiento de esta entidad clave para la seguridad jurídica del país. En el Ministerio Público duermen plácidamente un tendal de denuncias de todo tipo, desde robo de gallinas cluecas hasta explosivos casos de corrupción y lavado de dinero. ¿Estamos ante un Estado fallido? Esta pregunta y otras esenciales al quehacer de la justicia, El Nacional las ha hecho a una de las figuras más destacadas en el ámbito jurídico nacional: la Dra. Gilda de Fátima Burgstaller Muñoz, quien tiene una extensa foja de trabajo en la arena jurídica del país.

Para conocerla mejor, plasmamos una parte de su frondosa experiencia: abogada mejor egresada en Ciencias Jurídicas, Madrid 1993, Derecho UNA, 1995. Gilda tiene en su haber 40 años ininterrumpidos de profesión con un estudio jurídico que se ocupa de todas las jurisdicciones del derecho. Es también docente universitaria en varias universidades, tanto públicas como privadas. Ex postulante a ocupar un cargo en la Corte Suprema de Justicia, y es la primera mujer paraguaya penalista doctora en derecho.

-En estos últimos tiempos en nuestra cultura política se habla de un “Estado fallido”, ¿cuál es su mirada aguda sobre este tema?

El Estado fallido es un término muy utilizado últimamente y del que podemos referirnos in extenso con relación directa a nuestro país. Si bien es cierto, estamos ante un colapso casi total de las instituciones ya hace un buen tiempo, aun no podemos decir que Paraguay es un Estado fallido, pero sí puede convertirse en dicho catastrófico Estado, pues siempre estamos figurando, según estadísticas creíbles, entre los más corruptos, los más pobres, índices estos que de no tener un repunte harán que sí pueda decirse con vehemencia que Paraguay es un Estado fallido.

Tenemos a Somalia como un Estado fallido, olvidado, situación a la que, con la dejadez que últimamente tienen los poderes del Estado, podríamos llegar.  Notamos en Paraguay que no existe un liderazgo político en el Gobierno actual, hay una total incredibilidad tanto de los ciudadanos como de la comunidad internacional, y ello es muy peligroso, pues no existe visión de que esto mejore en corto tiempo y podríamos caer aún más, hundiendo a la clase más desprotegida, que son las personas de escasos recursos, sin posibilidad de trabajo con sueldos potables.

-Su nombre está asociado a grandes casos en la historia jurídica del país. ¿Cómo va la denuncia penal contra el presidente Mario Abdo Benítez?, ¿se animaría la Justicia a desempolvar su pesada espada?

Sí, he tenido casos muy complicados ligados a temas muy arriesgados como el tráfico de drogas, he iniciado la investigación sobre la muerte de mis padres en un atentado del año 1960 por la explosión de una bomba a bordo de un avión de AA, y del que se apuntó como autor moral al expresidente del Paraguay, Andrés Rodríguez, y otros grandes de la época. Nunca se ha investigado este caso, pues se robaron absolutamente todos los documentos presentados ante el juzgado penal del 7º turno de Asunción. Estuve, además, como defensora en el caso de la muerte del ministro antidrogas del Paraguay de la época, donde aparecían nombres de varios grandes hombres de ese tiempo, la lista encabezaba el mismo Andrés Rodríguez, sus yernos, generales y hasta modelos de aquella época. Caso tampoco nunca del todo aclarado. Es muy larga la lista de casos, pero mencioné los más fuertes.

-De acuerdo al World Justice Project (WJP), la justicia penal paraguaya ocupa el puesto 132 de 139 países. ¿Cuáles serían los factores de tan paupérrimo nivel?

La denuncia contra los responsables del Estado por la muerte de más de 10 mil personas en el momento de presentar esa denuncia. Está en manos de los fiscales Cabrera y Liliana Alcaraz. Soy consciente de que es muy difícil que prospere, pero como auxiliar de la justicia he realizado con mi hijo, Eduardo Burgstaller, la correspondiente denuncia en su momento, pues considero que el silencio es la complicidad que uno da a los delincuentes. En campo de la fiscalía esta dicha denuncia, que yo sepa, nunca ha pedido testimoniales siquiera de los responsables directos que deben en su mayoría, por su investidura, declarar por oficio. Debe precisarse que hasta la fecha no se aclaró absolutamente nada con relación al pago y no cumplimiento del contrato con el llamado “mecanismo Covax”, pero como le digo, yo debo seguir como mis compromisos laborales y no puedo estar como niñera insistiendo en cómo deben encaminar los fiscales esta investigación.  Considero que los fiscales designados, siempre que no investiguen tan grave denuncia, se convierten en cómplices de los mismos culpables de lo denunciado.

-Ud. se presentó para ocupar un puesto en la Corte Suprema de Justicia, pero luego retiró su candidatura, ¿a qué se debió eso?

La Justicia paraguaya debe cambiar, ya se demostró que con el cambio de hombres no avanzó absolutamente nada y más bien se estancó.  Hay hombres y una dama muy capaz en la Corte Suprema de Justicia, que no es solo la culpable de tantas injusticias, pues desde el nombramiento en el Consejo de la Magistratura ya hay problemas. No siempre se eligen los mejores, sino muchas veces los que tienen más padrinos y los que serán útiles al sistema. De ahí la Corte Suprema de Justicia debe elegir de las ternas elevadas a camaristas, jueces, fiscales defensores, y es lamentable que los postulados tengan que hacer lobby en las antesalas de los magistrados para poder acceder a un cargo, pues eso no debería ser así y simplemente debería elegirse al más capaz, idóneo, con antecedentes limpios. El Consejo de la Magistratura en su local parece un mercado por la cantidad de postulantes que hacen lobby para hablar con los consejeros. Considero que eso está mal, pues para eso están los currículos, las carpetas de cada uno. Otro problema es que los grandes casos están en manos de unos cuantos estudios jurídicos que trabajan directamente con algunos fiscales y jueces, y es un tema creciente, pues con solo ver los diarios nos damos cuenta de que solo 5 u 8 estudios jurídicos manejan los casos más relevantes y somos más de 60.000 abogados.

Me retiré de mi última postulación a la Corte Suprema de Justicia exclusivamente por una decisión personal, pues debía participar en un Congreso sobre eutanasia en Italia y mi tiempo no daría para prepararme para concursar, y al mismo tiempo, ser parte del mencionado Congreso sobre un tema tan delicado que es justamente mi última especialidad jurídica elegida.

-“Cada gobierno confecciona su corte a su medida”, se lee en los sueltos de política, ¿qué tanta realidad encierra esta frase?

No creo que toda la administración de Justicia acceda a los requerimientos del Gobierno de turno. En nuestro país es un ejemplo. Creo más que va desde el punto de vista político y económico, pues existen muchas divisiones entre los propios partidos políticos y cada uno obtiene lo que desea, según quien le toque. Se dijo que en la época de Nicanor Duarte se tuvo una Corte a la medida del Ejecutivo y se falló, pues tenemos a dos exministros quitados por juicio político que recurrieron a las Cortes Internacionales y les dieron la razón.

-¿Al Poder Judicial se lo puede considerar independiente o es solo un ideal?

No existe una Justicia independiente en Paraguay y para que exista sería un larguísimo proceso de reforma constitucional y se debe modificar la forma de elección, desde los ministros de Corte hasta el último funcionario judicial. El Consejo de la Magistratura crea las ternas, el Legislativo elige a uno y el Ejecutivo da su aceptación o no. ¿Le parece que dicho sistema permite que sea electo un apolítico?, esa es la pregunta. Y la respuesta es no. Conste que en la época de Alfredo Stroessner a los ministros de la Corte Suprema de Justicia los elegía el Ejecutivo directamente como ocurre en EE.UU.

-¿Considera Ud. que la inamovilidad de los miembros de la Corte es saludable para este país sumergido en la corrupción?

Considero que después de 5 años debe volver a concursar un ministro de Corte y luego de ello de ser confirmado si cabría la inamovilidad. Es mi parecer, pero según la Constitución Nacional son inamovibles hasta los 75 años; desde mi óptica está de más hacer un recurso para obtener el derecho que constitucionalmente ya los ampara.

-Caso Itaipú, como jurista, ¿qué le aconsejaría al equipo negociador para obtener el 50 % de la energía que le corresponde a Paraguay?

El equipo negociador con relación a la Itaipú debe trabajar en forma conjunta, pues constituye un grupo de trabajo que deberá, en primer lugar, tener en cuenta los beneficios para nuestro país y plasmar jurídicamente lo más conveniente. Se viene trabajando, según noticias, y eso considero bueno, pero al final debe primar siempre lo que jurídicamente pueda beneficiar al Paraguay, pues el equipo de trabajo está compuesto por profesionales de varias áreas. por lo que repito, lo mejor es que se plasme documentalmente lo que más beneficiará a nuestro país.

-¿Qué tipo de justicia anhela Ud. para el país?

Sueño con una justicia sencilla en que se dé a cada uno lo suyo dentro de los términos establecidos y sin necesidad de tener que mendigar ni recurrir a terceros. Ya sean políticos, religiosos, agrupaciones. Igualdad para todos en los trámites judiciales, en conclusión, que se cumpla lo dispuesto en los códigos con relación a los plazos, que no se archiven los casos por inoperancia o por orden de terceros. Que se cumpla lo dispuesto en la Carta Magna, eso sería de principio, brillante.

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