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Jenaro Pindú y Pedro Florentín Demestri en Exaedro

Obras de Jenaro Pindú y Pedro Florentín. Cortesía

Obras de Jenaro Pindú y Pedro Florentín. Cortesía

Nao y la transmutación de las máquinas, muestra que reúne obras de Jenaro Pindú y Pedro Florentín Demestri, será inaugurada este viernes 8 de julio, a las 19 horas, en Galería Exaedro (Aca Carayá 595). El acceso es libre y gratuito.

La exposición incluye, además de piezas no conocidas de ambos artistas, visualizaciones multimedia y una maqueta realizada especialmente para la ocasión. El curador y expógrafo, Félix Toranzos, señala que la muestra integra “varios momentos de un interesante proyecto, sobre todo didáctico, en el sentido de la utilización de una imagen, o de una línea de trabajo”.

Jenaro Pindú y Pedro Florentín. Archivo

Según Toranzos, “el primer momento se refiere a la historia de dos artistas visuales: Jenaro Pindú y Pedro Florentín Demestri. El uno, de gran trayectoria artística como visual y arquitectónica de la generación de los ’70; el otro, también arquitecto y gran dibujante de la generación de los ’80. Entre estos dos creadores sucede una suerte de transformación visual. Ambos encararon la transformación de su propia obra para recrear otra imagen y lenguaje”.

El curador explica que “Pindú transforma sus Arcas o Naos, impresas en offset, multiplicadas en cientos de obras seriadas, en nuevas construcciones, nuevas arcas o nuevas torres urbanas, creando un mundo nuevo de máquinas de supervivencia. Utilizando el collage (recortes de las impresiones), de una manera estética maravillosa”.

Obra de Jenaro Pindú. Cortesía

Obra de Jenaro Pindú. Cortesía

Sobre Pedro Florentín Demestri, Toranzos dice que el artista, “a su vez, realiza otra forma de transformación, alterando sus bellos dibujos de corte arquitectónico en gigantescas máquinas que cambian la visión urbana de una ciudad, en este caso, Asunción. Estas máquinas actúan como transformadores de la visión urbana patrimonial. En este caso, las arcas de Pindú son las protagonistas de este cambio. El hilo conductor de esta unión es la transmutación. Cada artista tiene un área específica de la muestra, teniendo, finalmente, un espacio de integración”.

Obra de Pedro Florentín Demestri. Cortesía

Obra de Pedro Florentín Demestri. Cortesía

El segundo momento de la muestra es la materialización de la primera nao de Jenaro Pindú, después de descubrir el desarrollo arquitectónico realizado por el mismo artista y arquitecto. Alberto Arana, reconocido arquitecto y maquetista, desarrolló la primera maqueta de una de las naos de Pindú. “El resultado de esto es una maravillosa obra tridimensional que nos acerca aún más a la idea de lo que creó el artista: una máquina transformadora que nos salvaría de un mundo en destrucción o en nuevo mundo de salvación”, dice Toranzos.

Obras de Jenaro Pindú. Cortesía

Obras de Jenaro Pindú. Cortesía

Finalmente, el curador ubica como tercer momento de la muestra “la animación de estas máquinas, realizada por Federico Demestri y Sebastián Giménez, que complementa notablemente esta aventura de adentrarnos a un mundo creado por los artistas. Esta animación surge de los sueños creados y pensados por un equipo que también integran el arquitecto Aníbal Cardozo Ocampo y la Galería Exaedro, que se suma a esta transmutación”.

Obra de Jenaro Pindú. Cortesía

Obra de Jenaro Pindú. Cortesía

Pedro Florentín Demestri y la nave de Jenaro

En esta exposición, los dibujos de Pedro Florentín Demestri interceptan edificios emblemáticos de la arquitectura asuncena, como la Estación del Ferrocarril, el Hotel Guaraní o el Panteón de los Héroes, con las conocidas “arcas” de Pindú, generando una simbiosis que dio lugar al título Nao y la transmutación de las máquinas.

La muestra es el resultado de una investigación realizada en grupo, entre cuyos integrantes se encontraban Félix Toranzos y Aníbal Cardozo Ocampo. El objetivo era estudiar los planos arquitectónicos de Pindú. Tras digitalizar una de las arcas, hicieron una impresión en 3D. “Ahora ya puedo poner una persona dentro de la nave. Por lo tanto, puedo poner la nave dentro de la ciudad”, pensó Florentín Demestri en ese momento, y allí nació el proceso que llevó al recorrido de la nave.

“La nave es un elemento gráfico-conceptual. Comienza el recorrido por el borde. Nosotros, en arquitectura, solemos estudiar la fenomenología de la ciudad de Asunción, muy relacionada con el borde, con su historia. Y en este caso, la nave es un barco. Por lo tanto, está relacionada con el agua. Sin embargo, la nave de Jenaro también tiene ruedas, puede andar por la tierra. Al mismo tiempo, le agregué la cualidad de poder volar. Entonces, lo que hice fue desplazar la nave alrededor de los edificios de la ciudad y darle esa tercera dimensión”, cuenta el artista.

Obra de Pedro Floretín. Cortesía

Obra de Pedro Floretín. Cortesía

“Ese proceso se conviertió en un pequeño juego, en una cuestión lúdica, porque nos dimos de que era un arca pero al mismo tiempo casi parecía un juguete. Esta arca tiene unas características ecológicas impresionantes, muy adelantadas a su época. Por ejemplo, como es un arca autosustentable, tiene dentro huertas, un almácigo con vegetales para poder sobrevivir. Tiene una porqueriza, donde hay chanchos. Tiene un sistema de recolección de agua de lluvia, mediante tanques y canaletas. Son cosas muy básicas, un niño podría mirar esto, una obra de arte, y comprender lo que es el proceso de sustentabilidad”, señala Florentín Demestri.

Y precisa: “En la simbiosis que vincula la nave con los edificios me interesaba que la nave ocupara el espacio arquitectónico y, por lo tanto, creara un pequeño caos (a la manera de la mitología griega), ese caos en donde existe el espacio vacío con elementos desordenados que esperan ser ordenados. En este caso, hay dos elementos ordenados: un edificio (el del Hotel Guaraní) y la nave de Jenaro. Antes era el caos. La nave estaba desarmada y el hotel también”.

Obra de Pedro Floretín. Cortesía

Obra de Pedro Floretín. Cortesía

“Lo que más me entusiasmó fue la articulación del espacio y el reconocimiento de los elementos de la ciudad de Asunción, vinculando con el río, por ejemplo, y con edificios modernos. Esta es nave más arcaica de Jenaro, la más parecida a una cosa antigua. El siguiente proceso del artista incluye trenes, que se mueven a una velocidad fantástica. Y la última fase es la de los cohetes, naves espaciales de su última época. Entonces, ese proceso cronológico también queríamos hacer”, dice Florentín.

Y finaliza: “Lo que estamos mostrando es parte del proceso, no un resultado final. Y ese proceso tiene la bifurcación: no solamente la maqueta 3D sino la parte de video. Al tener tres dimensiones (video) el movimiento es factible y aquello produce ya otros caminos”.

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