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Agenda cultural

Reacciones a la destrucción de la obra de Hermann Guggiari por la ex SEAM

Javier Guggiari Banks y los restos de "Clamor ambiental del Paraguay", obra de Hermann Guggiari destruida por la ex SEAM. Cortesía

Javier Guggiari Banks y los restos de "Clamor ambiental del Paraguay", obra de Hermann Guggiari destruida por la ex SEAM. Cortesía

Entre ayer y hoy las redes sociales se inundaron con comentarios sobre el destino de la obra de Hermann Guggiari donada a la ex SEAM en 2002 por el proyecto ENAPRENA/GTZ de la Cooperación Alemana. La obra había sido emplazada en el predio de la institución, y en 2014 fue brutalmente mutilada en 18 pedazos y así entregada a los familiares del celebrado artista, fallecido en 2012. Hasta el momento nadie puede explicar de dónde procedió la orden de desmantelar la pieza, que irónicamente era una alegoría del desenfrenado desmonte que se verificaba entonces en el país (y que continuó aumentando).

El conjunto escultórico, de grandes dimensiones y realizado en hierro y acero inoxidable, llevaba por título “Clamor ambiental del Paraguay”. Que la misma institución rectora del medioambiente haya sido la responsable de tal acción resulta más que sorprendente y ha reavivado la indignación ciudadana al ser retomado el tema en una obra de teatro que acaba de salir de cartelera.

Obra de Hermann Guggiari emplazada en el predio de la SEAM. Cortesía

Obra de Hermann Guggiari emplazada en el predio de la SEAM. Cortesía

Javier Guggiari Banks, hijo del artista, en cuyo taller yace el árbol mutilado de Hermann, nos cuenta que “la gente se siente indignada. En un momento pensé reconstruir la obra, pero hace un tiempo decidí no hacerlo. En todo caso, haría una instalación con los pedazos, pero con el mismo espíritu. Solo que más fortalecido por el hecho de que este árbol, aparte de ser excluido por problemas ecológicos, fue destruido por la propia SEAM. Quiero hacer una instalación, un conjunto, porque tengo los brotes, que están intactos. Le quiero dar buen brillo al acero inoxidable para que tenga una buena presencia. Son un conjunto de brotes importantes. Los voy a realzar, que se vea el árbol destruido pero con los brotes ahí. No sé qué va a pasar con la obra. No sé dónde va a quedar, o si va a terminar pudriéndose en mi taller. Pero a la SEAM no la voy a retornar jamás. Y menos la voy a reconstruir”.

Hermann Guggiari. Trozos desmantelados de "Clamor ambiental del Paraguay", 2002. Cortesía

Hermann Guggiari. Trozos desmantelados de “Clamor ambiental del Paraguay”, 2002. Cortesía

Asimismo, se muestra atento a las derivas de la situación: “Yo no sé cómo va a terminar todo esto. La obra ahora se hizo famosa de pronto gracias a la publicación de El Nacional y a la pieza de teatro que hicieron con Ana Rosa (Guggiari). Hay una indignación generalizada realmente. Es lo que siento en los comentarios en los grupos en que compartí el artículo. Hay mucha gente que aprecia el trabajo que hizo papá toda su vida. Y que haya sido ocasionada por la SEAM esta destrucción fortalece el concepto mismo de la obra, que fue víctima de aquello que denunciaba. Ese es el mensaje que quiero mantener. De hecho, reconstruirla me parece una ofensa, porque jamás voy a hacerla como papá. Esperemos que haya un buen retorno de quienes puedan sostener una inversión para que pueda ser expuesta en un lugar visible para todo el mundo. Me parece que la Costanera sería el mejor lugar. Es un espacio enorme y que realmente necesita muchas obras de arte”.

Por su parte, el director de Comunicación del MADES (ex SEAM), Alfredo Penzzi, señaló a nuestra redacción que “la gente que decidió sacar esa obra ya no está acá… al menos al frente de Direcciones. En agosto comenzaría acá la obra del nuevo edificio. Se estará moviendo toda la propiedad y traer de nuevo ahora mismo (la obra) significaría moverla de nuevo en corto tiempo. Todo el MADES será demolido en poco tiempo”.

Consultado sobre si fue posible identificar el origen de la medida que afectó a la escultura de Guggiari, señaló que “los funcionarios recuerdan la obra, pero nadie sabe el motivo que llevó a que se decidiera sacarla. Consultamos hoy con algunos funcionarios antiguos, ellos recuerdan que esa obra estaba ahí, pero ninguno supo qué pasó”. Finalmente, dijo que “capaz cuando esté todo el nuevo edificio se podría hablar con los familiares”.

Hermann Guggiari © Martín Crespo

Hermann Guggiari © Martín Crespo

Entretanto, las redes siguen reuniendo manifestaciones indignadas, como la de Adolfo Ferreiro, quien en su cuenta de Twitter escribió: “¡Una más de la bestialidad que nos aplasta y terminará por disolvernos como nación y cultura!”. O la de María José Rolón Gregorio, quien publicó en su perfil de Facebook: “No bastó el desinterés por la deforestación de bosques nativos y se llegó a la tala de esculturas de árboles! Es inaudito. ¿Quién habrá sido el arquitecto que diseñó el edificio sin incluir esta obra de arte en el paisaje? ¿Quién habrá dado la sentencia de matar el ‘clamor ambiental’?”. Igualmente, Rubén Orué Carreras, docente de Bellas Artes, expresó: “Hasta los árboles se pondrán de pie para protestar por esta canallada. Que los artistas se detengan un momento en su labor, que pare la danza, la música, el teatro, el diseño, para honrar la memoria de tan insigne artista”.

También numerosos otros exponentes del arte y la cultura se manifestaron de las más diversas maneras, alarmados por el trato que una institución pública dio a la obra de uno de los grandes referentes del arte moderno en Paraguay.

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