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Cultura

El INAP inicia su camino con Christian Gayoso Rojas

Con la designación de Christian Gayoso Rojas como primer director ejecutivo del Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo culminó el viernes un largo y accidentado proceso que involucró a los diferentes sectores del ámbito audiovisual. Se espera que la puesta en marcha del instituto acelere el camino hacia los objetivos establecidos en la Ley Nº 6106 “De fomento al audiovisual”, entre los cuales figuran el incentivo a la investigación científica y la formación de profesionales y públicos, así como el estímulo a la producción, difusión y circulación de obras. La ley también contempla la preservación de la memoria audiovisual paraguaya, la protección de los derechos de autor y conexos, además de garantizar la diversidad, la inclusión y el acceso democrático y transparente a los recursos públicos.

Christian Gayoso Rojas, primer director ejecutivo del INAP. Cortesía

Christian Gayoso Rojas, primer director ejecutivo del INAP. Cortesía

Sobre su reciente nombramiento al frente del INAP, Christian Gayoso Rojas dice que “no se trata solo de la designación de un cargo, sino que hay un antes y un después para todo un sector, que es industrial y cultural. Hay mucha gente beneficiada con esta designación, que es el puntapié inicial para la puesta en marcha de un instituto que va a regular y administrar fondos para un sector que venía postergado durante muchísimo tiempo, un sector que promueve y difunde una imagen país. De ahí la importancia del cargo. Como dije, el INAP no es solamente un antes y un después a nivel industrial y cultural, sino también la posibilidad de un reposicionamiento del Paraguay en la región y en el mundo”.

— ¿Hay algún estudio sobre la incidencia del cine en la economía nacional? ¿Algún índice?

No, no tenemos registro. Uno de los objetivos que establece la Ley Nº 6106 es, precisamente, la creación de un registro nacional que lleve un apunte y una base de datos de las empresas que intervienen en la industria, de las obras creadas, producidas, coproducidas o simplemente rodadas en el Paraguay. Mi planteamiento es incorporar a ese registro los profesionales del rubro, no solamente las empresas; a partir de ahí será posible conocer los datos estadísticos de la incidencia del audiovisual en nuestro país. Paraguay consiguió algo muy significativo: que el 50% de los impuestos de servicios audiovisuales cobrados vía internet vayan al FONAP (Fondo Nacional del Audiovisual Paraguayo), que será administrado por el INAP. Muy pocos países en el mundo lo consiguieron. En Sudamérica, Brasil logró algo similar, pero la propuesta paraguaya es la más exitosa. En Uruguay cobran también por esos servicios, pero el dinero va a Economía, no a un fondo específico del audiovisual, como aquí. Con todos los mecanismos que ahora se ponen en marcha va a ser mucho más fácil poder tener registros exactos de la incidencia de la industria audiovisual en nuestra economía. Pero, sin duda, es un sector que incide muy positivamente, porque hablamos de generación de empleos de calidad, empleos técnicos que conllevan formación. Es una industria que motoriza muchas otras que también se ven afectadas por su desempeño. Como yo soy becario de la primera convocatoria de BECAL, reconozco lo que una formación académica de excelencia genera, no solamente en lo profesional sino también en lo personal. En mi plan de gestión hago mucho hincapié en eso. De hecho, ya me reuní con Federico Mora, coordinador general de BECAL, quien me comentaba que se está a la espera de una aprobación presupuestaria –prevista para el próximo año– que abriría la posibilidad de destinar fondos específicamente a la formación del sector audiovisual.

"Las herederas", película de Marcelo Martinessi (imagen ilustrativa)

Las herederas, película de Marcelo Martinessi (imagen ilustrativa)

— BECAL normalmente cubre otro tipo de disciplinas, no precisamente las culturales.

Lo que pasa es que BECAL tiene que garantizar necesariamente que el conocimiento que financia repercuta en el país. Entonces había que apostar a ingenierías, a carreras más afines a la industria. Ahora nosotros podemos hablar de una industria audiovisual a partir de la creación del Instituto. Las posibilidades de desarrollo y provecho de ese conocimiento financiado, y de reinserción laboral de ese capital humano especializado a través de BECAL, son mayores. En función de eso estuve haciendo contacto con universidades top de Europa, por ejemplo la ECAM, Escuela de Cine y Audiovisual (Madrid), catalogada entre las 15 mejores del mundo. Tenemos una posibilidad de acuerdo con ella, que significaría un porcentaje de descuento para las postulaciones paraguayas e incluso algunos cupos para que los profesionales de nuestro sector estudien allí. También con la Universidad de Tecnología de Arte Digital, UTAD (Madrid), ubicada entre las 25 mejores escuelas de animación y en el top 6 de diseño de videojuegos en el mundo. Este último es un fragmento de la industria que en algunos países europeos representa hasta el 25% de empleabilidad. Las animaciones y los videojuegos son productos que se consumen muchísimo. Este es un foco de generación de empleo al que tenemos que dirigir la mirada. Todas estas son posibilidades reales que, una vez puesto en marcha el INAP, podremos concretar rápidamente.

— Sería muy interesante que BECAL ampliara la franja etaria de cobertura, en el caso del audiovisual.

BECAL tiene un límite de edad que no se ajusta específicamente al sector audiovisual. Precisamente, el convenio con BECAL va a permitir que tengamos mecanismos de postulación y de adjudicación de becas particulares, y ahí vamos a estar revisando ese límite. Eso es algo que plantearemos a BECAL al momento de redactar las bases y condiciones de postulación del sector audiovisual. Por otro lado, como le comentaba al ministro de Cultura en la reunión que tuvimos el jueves, veo, después de esta experiencia europea, que tenemos gente sumamente creativa y talentosa, que basa sus trabajos en una capacidad intuitiva innata espectacular. Lo que falta es ese plus de formación académica que tal vez no complemente en gran medida el talento desarrollado pero sí ayuda a un posicionamiento profesional a nivel internacional. En esta industria uno necesita forzosamente vincularse con otros países, postular los proyectos para fondos internacionales. En ese ámbito es muy importante la formación académica.

—¿Cuáles son las fortalezas y debilidades del cine paraguayo?

En un análisis FODA hablamos de atributos positivos internos. En este sentido, hay una capacidad innata, un talento ya demostrado, porque prácticamente sin recursos algunas obras nuestras se han posicionado o han logrado mérito, por ejemplo 7 cajas en festivales que tienen una vocación más comercial, pero también el cine autoral, donde la valoración pasa más por cuestiones narrativas, de arte que interpela, que plantea debate sobre las relaciones humanas, como Hamaca paraguaya o Las herederas. O sea, el talento paraguayo existe. Con respecto a las debilidades, de repente hay mucho tutorial de YouTube, pero necesitamos ese plus de formación profesional para adaptarnos a las exigencias internacionales. Entrando un poco más en la cadena de valores de la industria, donde hablamos de formación, desarrollo, preproducción, producción, posproducción, distribución, exhibición y archivo, mi análisis rápido es que tenemos falencias en los extremos de la cadena. Tenemos falencias en la formación y tenemos falencias en el desarrollo, etapa en la cual se hace mucho énfasis en la propuesta narrativa a construir. Necesitamos que el guionista cuente con recursos para dedicarse exclusivamente a la redacción del guion y no que pueda escribirlo solamente de 9 a 11 de la noche, después de salir de su trabajo. Otro punto muy importante es el archivo; la memoria audiovisual es fundamental. Tuvimos hace poco la experiencia triste del cine Victoria, donde había materiales fílmicos que casi se perdieron a causa del incendio. Necesitamos hacer un relevamiento de la situación fílmica del país que requiere de un rescate. Obviamente, todo el resto de los eslabones necesita apoyo y fortalecimiento para potenciar definitivamente la calidad de los productos que vamos a exportar al mundo.

— Con relación a las instancias académicas a nivel nacional, ¿cuál va a ser la vinculación del INAP con las universidades?

La vinculación del INAP con el sistema educativo es muy importante porque, de acuerdo con las exigencias de la Ley Nº 6106, el Instituto tiene que involucrarse con el Ministerio de Educación en la implementación del audiovisual en la educación en general. Hablamos de todos los niveles, no solo del universitario. Con este último sector, tanto público como privado, vamos a tener que establecer mecanismos, buscar vínculos que nos ayuden a unir esfuerzos tanto económicos como de infraestructura y expertise en el trabajo, para fortalecer las formaciones en cine. Y con respecto a BECAL, hablamos también de la posibilidad de una inversión de 100.000 dólares para traer programas internacionales y aplicarlos aquí en Paraguay. Esto será más factible si unimos esfuerzos, como dije, con las entidades educativas ya vinculadas al cine para poder desarrollar programas internacionales conjuntos a través de un soporte público financiado.

—¿Cuál será la vinculación del INAP con la Academia de Cine?

El INAP y su director son básicamente un brazo ejecutor del Consejo Nacional del Audiovisual. Este va a estar compuesto por distintos integrantes del sector público y de organizaciones civiles del rubro. Del primero habrá representantes del Ministerio de Hacienda, de la Secretaría Nacional de Cultura, del Ministerio de Industria y Comercio y del MITIC. Por el sector privado habrá representantes de las empresas productoras, de la Cámara de Distribuidores y Exhibidores, de los artistas –que deben estar representados por un actor y una actriz. Y está el inciso G (del artículo 6 de la Ley Nº 6106) que contempla la inclusión en el consejo de un representante de las organizaciones de profesionales o técnicos vinculados a la producción audiovisual. En este inciso se vincula la Academia, que tiene incluso críticos de cine. Todas las organizaciones del sector deben elegir un representante, a través del cual tendrán una participación activa.

—¿Te parece equitativa la representación del sector artístico y técnico?

Yo creo que es una representación que genera mucha confianza porque hablamos de una mayoría del sector civil. La participación pública creo que es la justa y necesaria. En el futuro se podrían agregar otras, viendo su implicancia. Yo hablaría, por ejemplo, de la Secretaría de Políticas Lingüísticas, porque hay que construir una identidad del audiovisual paraguayo y en esa búsqueda tenemos un pilar fundamental que es el guaraní. La Conferencia de Autoridades Audiovisuales del Cine Iberoamericano hoy día está debatiendo sobre la necesidad de definición de un cine iberoamericano y, en este sentido, hay acuerdo en mirar hacia las culturas y las lenguas originarias para su inclusión y revalorización a partir de los materiales audiovisuales. O sea, los idiomas nativos deben tener espacio, según los planes estratégicos de estas entidades que fomentan y financian el cine iberoamericano. Para nosotros es sumamente fácil cumplir con esos objetivos ya que el guaraní forma parte de manera natural de nuestros relatos, tanto en la literatura como en el teatro y el cine. Implementando y contando nuestras historias de manera natural entraríamos en consonancia con estas organizaciones donde se puede postular para fondos. Además, tengo entendido que el guaraní es la única lengua nativa en el mundo declarada idioma oficial. Trabajar con la Secretaría de Políticas Lingüísticas nos permitirá garantizar la manera correcta de participación del guaraní en todas nuestras propuestas audiovisuales, no digo dentro de un diálogo en la diégesis de la historia, pero sí en el guaraní subtitulado o doblado.

—¿Hay un registro o un catastro de todas las personas vinculadas al área audiovisual, entre creadores y técnicos?

Hay organizaciones como la OPRAP –que reúne a profesionales del audiovisual paraguayo– y la CAMPRO (Cámara Paraguaya de Empresas Productoras de Cine y Televisión), que tienen sus registros. No son públicos, no están divulgados. Yo no tengo precisión pero sé que los hay y seguramente van a aportarlos en su momento, ya que tienen representantes en el Consejo y eso nos ayudará a establecer nuestro registro nacional.

— Es decir, hasta el momento no existe este registro nacional.

Oficial, público, no.

—¿Cuáles son los lineamientos estructurales de tu propuesta para el INAP?

En mi plan de gestión hay tres pilares fundamentales: la formación, la búsqueda de una identidad audiovisual y el fortalecimiento de la distribución y la exhibición en todo el territorio nacional. Creo que en eso puede tornarse particular mi modelo de gestión. Me parece muy importante la memoria audiovisual, el rescate, el archivo. No creo que sea una propuesta particular mía, asumo que todos los postulantes habrán dedicado importancia a esto porque es una cuestión natural. Y hay otras. Por ejemplo, nosotros tenemos un promedio de cuatro a cinco películas estrenadas por año. El INAP tiene que fortalecer y aumentar esa cantidad. Pero esto es algo que se dará de forma natural a partir de la implementación del Instituto.

— Sos guionista. ¿Cuál es tu interés particular en las historias?

Antes que guionista soy licenciado en Administración de Empresas. Mis inicios fueron en la parte administrativa, aunque siempre estuve muy apasionado por la literatura. Asistí durante nueve años a la Escuela de Escritores de El Lector. Durante ese lapso la editorial publicó algunas antologías de cuentos que incluyeron algunos relatos míos. En 2015 decidí escribir guiones y me postulé al Máster de Guion Audiovisual y Cinematográfico de la Universidad de Navarra. Allí empezó mi carrera de guionista, si bien antes, con mi perfil administrativo, estuve más que nada en el cargo de productor de contenidos televisivos. Yo creo que la diversidad de géneros y tipos de cine es necesaria. Yo consumo todo tipo de cine. Son importantes el cine de autor y el cine con vocación comercial, porque no podemos desconocer el aspecto industrial del audiovisual. Particularmente, yo no me considero con capacidad para el cine autoral. Es un cine que me gusta mucho, pero uno reconoce sus facilidades y dificultades. Soy más de películas que tienen fuerte vocación de trama, de desarrollo de conflictos, con cierta profundidad de personajes. Me encanta el thriller, por ejemplo Seven. En principio, parece que el thriller tiende más a lo comercial pero, si uno analiza las diferentes capas narrativas, encuentra subtramas, relaciones, motivaciones, conflictos internos potentísmos. Me encantaría poder escribir películas como Las herederas o Hamaca paraguaya, pero uno tiene que reconocer para qué es bueno, lo que a uno le sale fácilmente y lo que le cuesta un poco más.

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