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Cultura

(A) o los velos de la imagen

A propósito de “(A) Imagen de dioses y espectros”, muestra que Fernando Allen acaba de inaugurar en Fábrica Galería de Arte.

Fernando Allen, "Debylyby". Cortesía del artista

Fernando Allen, "Debylyby". Cortesía del artista

Desde la noche de los tiempos, la máscara ritual ha sido uno de los dispositivos más potentes para conectar a los individuos con las instancias veladas de las estructuras sociales, de las prácticas políticas, de los sistemas religiosos. Tanto para aquellos que se ocultan detrás, como para los que son confrontados por esta contracara, es posible vislumbrar la aparición de pretéritas y secretas formas que dieron origen y sentido a nuestras sociedades. La máscara es ese rostro que precede al individuo: es el pellejo de los dioses antiguos, aquellos que fueron lanzados del firmamento para luego ser cazados hasta darles muerte. “Escamoteando su propio rostro, el individuo se recupera desde el rodeo de lo otro”, dice Ticio Escobar [1]. Por ello, la máscara es también la imagen de la alteridad que nos habita, el reflejo que se precipita en nos-otros, una puesta en abismo.

Fernando Allen, de la serie (A) Imagen de dioses y espectros, 2022. Fotografía. Cortesía

Fernando Allen, de la serie (A) Imagen de dioses y espectros. Fotografía. Cortesía

Supongamos que la escenificación de un rito se asemeja a un “horizonte de acontecimientos” al cual el convocado puede aproximarse e incluso tocar la escena, pero no atravesarla. Porque esto último significaría ingresar en la verdad flagrante de los dioses, aquella que quema la “visualidad táctil”. En otros lugares, sería la imposibilidad de regresar de un territorio poblado por espectros familiares. Para acceder a esos mundos, el individuo se procura, se protege y se disimula en la máscara.

Fernando Allen, de la serie (A) Imagen de dioses y espectros, 2022. Fotografía. Cortesía

Fernando Allen, de la serie (A) Imagen de dioses y espectros. Fotografía. Cortesía

Existiría para los seres humanos una imposibilidad “real” de ver el mundo tal cual es, si no fuera a través de un filtro o “pantalla-tamiz”. Hal Foster, citando al psicoanalista Jacques Lacan, sugiere que así como nosotros vemos las cosas, las cosas también nos devuelven la mirada “en el punto de la luz”, y si no hubiese mediación que tamizara el efecto de la devolución de esa mirada, lo real nos cegaría, como un rayo fulminante que parte del mundo y quema la raíz misma de nuestra percepción. Así, el cedazo para nosotros, lo que nos protegería de lo real —o lo que sea aquello que está más allá de nuestra comprensión filtrada por tantas capas de realidades construidas— sería el lenguaje o, más bien, las convenciones del lenguaje. Foster señala algunas: “las convenciones del arte, los esquemas de la representación, los códigos de la cultura visual”, y cierra el concepto con la siguiente frase: “esta pantalla-tamiz media la mirada del objeto para el sujeto, pero también protege al sujeto de esta mirada del objeto” [2].

Fernando Allen, de la serie (A) Imagen de dioses y espectros, 2022. Fotografía. Cortesía.

Fernando Allen, de la serie (A) Imagen de dioses y espectros. Fotografía. Cortesía

En ese sentido, la imagen fotográfica tiene la particularidad de ser tamiz y rasgadura que nos protege pero también nos toca. En el caso de las fotografías que Fernando Allen fue realizando a lo largo de más de dos décadas en fiestas populares y rituales indígenas, se puede ver claramente el funcionamiento de este dispositivo: las imágenes de rostros y cuerpos que palpitan detrás de máscaras, de disfraces, o cubiertos de pintura, nos interpelan desde el otro lado del velo fotográfico, al tiempo que resguardan los secretos maravillosos o terribles de esos otros mundos.

"(A) Imagen de Dioses y Espectros", de Fernando Allen. Cortesía.

Fernando Allen, de la serie (A) Imagen de dioses y espectros. Fotografía. Cortesía

Notas

[1] Ticio Escobar (2012). La belleza de los otros. Segunda edición. Servilibro, p. 158.
[2] Hal Foster (2002). El retorno de lo real, la vanguardia a fines de siglo. Akal, p. 143.

 

* Fredi Casco es artista visual, editor y curador. Es miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, director artístico de Fundación Texo para el Arte Contemporáneo y miembro del consejo editorial de El sueño de la razón, revista latinoamericana de fotografía.

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